Acabo de terminar de leer la última novela de Haruki Murakami. La protagonista es una chica que se llama Kaho y la mitad de los personajes que aparecen son animales: osos hormigueros, termitas, jaguares, un elefante que pone huevos… y también un gato que se llama Scarlett Johansson.
«¿Qué narices acabo de leer?»… ha sido lo primero que he pensado al cerrar esta novela.
La imaginación de Murakami y la maestría a la hora de contar una historia con la que va penetrando en el subconsciente de los personajes (y del lector) son imbatibles. Yo diría que con esta novela ha superado, al menos en originalidad, a todo lo demás que ha escrito en sus ya más de 40 años de carrera como escritor. También diría que es la novela más rara que he leído… ¿en mi vida?
Os dejo aquí una frase que he traducido del último capítulo, titulado: «Ángel de la guarda, el huevo del elefante y Scarlett Johansson».
«Hay algo que me gustaría que tuvieras presente. Verás, la mayor parte de la profunda confusión que experimentamos en la vida surge del hecho de no poder encontrar una equivalencia entre la causa y el efecto»
A veces, me pregunto por qué me fascina tanto leer novelas de Murakami. No es por lo interesantes que son sus historias, de hecho, en ocasiones me aburren. Por ejemplo, en esta novela de Kaho, el segundo capítulo es bastante pesado, son casi un centenar de páginas hablando de la madre de la protagonista.
La clave de por qué me apasiona Haruki Murakami es que sus novelas se «instalan» en mi subconsciente. Sus historias y personajes no vuelven a la estantería cuando cierro el libro, se quedan dentro de mí y siguen vivos en mi interior durante mucho tiempo.
Estoy seguro de que recordaré a Kaho y a Scarlett Johansson durante mucho tiempo.

Pegatina edición limitada con la firma de Haruki y una figura del oso hormiguero y el jaguar
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