De paseo por Ginza

El barrio de Ginza es un lugar al que no suelo ir, hay poco que hacer a no ser que vayas de compras. Lo que más me gusta es que los fines de semana y días festivos cortan las calles al tráfico y dejan que los peatones caminen a sus anchas por las avenidas. Solían poner mesas y sillas por el centro de la via, pero ayer que era festivo por ser «El día de la Montaña» ya no vi ninguna silla para descansar.

El nombre de Ginza (銀座) parece ser que viene de cuando a principios de la era Edo (Siglo XVII) se estableció la casa de la moneda del sogunato que acuñaba monedas con plata «gin» (銀). El barrio es de calles rectas porque un incendio en 1872 destruyó casi toda la zona y el plan de reorganización siguió ideas modernas de un ingeniero irlandés llamado Thomas James Waters. Fue el primer lugar de Japón con aceras, farolas y calles con varios carriles.

Los edificios de Ginza volvieron a caer otra vez en el terremoto de Kanto en los años 20. Se volvió a reconstruir todo, pero en los años 1944-1945 las bombas aliadas destruyeron otra vez todo.

Hoy en día se conserva la estructura de avenidas anchas y rectas, y algunos de los edificios más viejos del barrio como el de Matsuya tienen ya setenta años.

Otro dato curioso es que en Ginza si quieres comprar terreno, un metro cuadrado cuesta entre 70 y 100 millones de yenes (Aproximadamente entre 400 mil y medio millón de euros).

Paseos aleatorios por Tokio – 6

Fotos tomadas en paseos durante el final de la primavera y el verano de este 2022 en Tokio.

Día de lluvia en Meiji Jingu

Cruce de Omotesando

T-Rex en la Apple Store de Omotesando

Paseo por Shinjuku Gyoen

Azules «Pocari Sweat»

Un museo nuevo en construcción que abrirá a finales de septiembre

Podando árboles que estaban a punto de caer detrás de los barriles de sake de Meiji Jingu días antes de un tifón

El Tocho visto desde el parque Shinjuku Chuo

El Tocho visto desde el parque Shinjuku Chuo

Paseos aleatorios por Tokio – 5

Llegó la primavera a Tokio y con ella las fotos con cielos azules.


Un paseo nuevo que han abierto hace poco llamado 空の森 (Bosque en el cielo) en el que puedes dar la vuelta al estadio olímpico en una planta alta

Reflejos en la entrada del Tokyu Plaza en Harajuku


Salida sur de la estación de Shinjuku


Un Lawson en Higashi-Kitazawa.


Gente haciendo una cola misteriosa en Harajuku.


Un grupo de gente haciendo ejercicios radio taisho ラジオ体操 en un parque cerca de Akasaka.


Tienda de LINE con sus mascotas en Harajuku.


Máquinas de bebidas junto a una para envíos de Amazon


El cruce de Roppongi por la noche.


Casas en calles apartadas de Harajuku


Ejemplo de edificio estrecho.

Rosales en una casa de Sendagaya.


Cabinas que han puesto en estaciones para encerrarse a trabajar/hacer llamadas con el Zoom/Teams/Skype


Cafetería Totoro


Terraza en Minami Shinjuku

La biblioteca Haruki Murakami

Haruki Murakami va a cumplir pronto los 73 años y quizás sea eso lo que le ha impulsado a empezar a pensar en su legado. Tiene gran colección de libros en casa y decidió donar gran parte de su librería personal a la Universidad de Waseda. Él fue estudiante allí, así que aceptaron la propuesta y construyeron un edificio nuevo en el campus de la universidad diseñado por el arquitecto Kengo Kuma para alojar los libros. Esta nueva biblioteca de la universidad se inauguró el mes pasado y se llama: The Waseda International House of Literature (The Haruki Murakami Library).

Ayer estuve visitando este curioso lugar, el cual está lleno no solo de libros sino también de pequeños detalles que los lectores de Murakami sabrán apreciar. Por ejemplo, en la planta baja han expuesto el piano del club de Jazz que regentaba Haruki Murakami antes de dedicarse a tiempo completo a escribir.


Fachada de la biblioteca


Estas escaleras con arcos de madera y estanterías a ambos lados son el corazón de la biblioteca.


Piano que utilizaban los pianistas que actuaban en el Peter Cat, nombre del club de jazz que regentaba Murakami junto a su mujer en los años ochenta en Sendagaya.

Reproducción del despacho-sala que tiene Murakami en casa para escribir.

Desafortunadamente el despacho lo tienen cerrado entre cristales

Paseos aleatorios por Tokio – 4

Para romper con la rutina que nos ha impuesto el covid-19 llevo meses dando paseos todos los días por los barrios del centro de Tokio. A veces me meto en templos y jardines, pero lo que más me atrae es callejear perdiéndome en el laberinto tokiota.

Los primeros meses del año pasado las calles estaban prácticamente desiertas pero poco a poco vuelven a estar concurridas, eso sí, casi todos con la mascarilla.

Cada vez que paso por delante del solitario estadio olímpico, terminado de construir para las olimpiadas del «2020» que todavía no se celebraron, es un recordatorio de que incluso aquello que consideramos que va a suceder con «certeza» en el futuro, quizás no suceda.

Los ginkgos en otoño, cuando se tornaron amarillos, estuvieron tan bellos como siempre.

Perdido en las calles de Ichigaya me encontré con un santuario diminuto. En una fuente crecía una flor desde dentro de una caña de bambú.

Tras un día de tormenta, una chica limpia la tapa de una alcantarilla, adornada con un el arte de Umino Chika, usando con pañuelos de papel.

Un hombre se detiene a hacer una reverencia frente a un santuario sintoísta cerca de Waseda.

Adorno de un gato cerca de Omotesando.

En la entrada de Meiji Jingu han cambiado las ilustraciones para adaptarse a los tiempos de covid.

No solo Meiji Jingu, las calles están llenas de recordatorios.

Stop コロナ (Corona)

Una máquina expendedora adornada con Pikachu.

¿Un monje volador?

En Tokio estamos teniendo un invierno templado y parece que la primavera se quiere adelantar.