Me piden permiso para ponerse las gafas de sol

Japón es un lugar que alimenta mi curiosidad. Ya llevo más de 22 años aquí, pero sigo sorprendiéndome y aprendiendo cada día.

Hoy un taxista me pidió permiso para ponerse gafas de sol. Esto es lo que me dijo exactamente: “Mis disculpas, pero el sol me está cegando, y creo que es mejor si me pongo gafas de sol. ¿Te parece bien si me pongo las gafas de sol aunque ya haya puesto en marcha el coche y estemos a medio camino hacia tu destino?”. Sorprendido ante la pregunta, yo le dije que se podía poner las gafas de sol y para mis adentros me dije «¡No hace falta que me pidas permiso!».

Observé cómo condujo pacientemente hasta llegar a un semáforo donde sacó las gafas de la guantera y se las puso. ¿Me pidió permiso porque consideraba peligroso quitar una mano del volante para alcanzar las gafas? ¿O quizás le resultó descortés ocultar sus ojos?

Aunque esto de las gafas es la primera vez que me ocurre, sí que son muchos los taxistas que te preguntan si deseas cambiar la temperatura del aire acondicionado o la música en el interior del coche. Es parte de la cultura del omotenashi (hacer todo lo posible para que el cliente esté a gusto).

¿Por qué creéis que me pidió permiso para ponerse las gafas e sol?

Taxis y ganchillo

En mi novela La Era de la Eternidad, publicada en inglés como Kyoto Eternity, cuando el protagonista llega a Kioto se sube a un taxi para desplazarse desde la estación hasta su alojamiento. En un párrafo describo la escena del trayecto en taxi y explico el detalle del reposacabezas de los asientos cubierto con fundas de ganchillo.

Cuando escribí este pasaje no le di mucha importancia, sin embargo muchos lectores que han viajado a Japón me han enviado emails después de leer la novela simplemente para comentarme que ese simple detalle del ganchillo en los taxis les produjo nostalgia, haciéndoles sentir como si estuvieran de nuevo viajando por el país.

Con la llegada de taxis más modernos, sobre todo en Tokio, cada vez se ven menos los adornos de ganchillo blanco. Estas son unas fotos que he sacado hace poco en taxis de Yamanashi y Okinawa.

Fūrin 風鈴

Después de dar vueltas con el coche, subir con un teleférico a una cima y pasear por el borde de un río disfrutando del fresquito generado por las cascadas, a mí me apetecía ya conducir de vuelta hacia Kofu. Pero Tsuchiya propuso seguir subiendo por la carretera hasta un santuario sintoísta. Seguir montaña arriba fue un gran acierto, pudimos visitar el santuario prácticamente en solitario, y lo mejor de todo es que estaba adornado con centenares de fūrin.

El fūrin 風鈴 es uno de mis símbolos veraniegos japoneses favoritos. Son campanitas originarias de China, y se cree que son capaces de ahuyentar los malos espíritus.

Según los japoneses, escuchar el tintineo de los fūrin tiene un efecto «sugestivo refrescante». Quizás es porque aunque haga mucho calor, al oír las campanillas eres más consciente de que hace algo de brisa.

Por la carretera tuve que frenar para dejar pasar a un kitsune 狐 (zorro japonés). Cruzarse con un zorro está considerado como un presagio de buena suerte y prosperidad porque son mensajeros de la deidad Inari.

Cuatro detalles del día

Os cuento hoy cuatro detalles, tal y como los he visto, que rompen con algunos tópicos japoneses.

Estoy en Okinawa hasta la semana que viene. En Tokio casi todo el mundo se mueve en tren pero aquí el transporte principal son los coches y autobuses, solo hay una línea de monorail en el centro de Naha.

Como viandante cada vez me preocupa más que los conductores vayan mirando la pantalla del smartphone. La ley en Japón es parecida a la Española excepto en que aquí si el coche está totalmente parado, por ejemplo, en un semáforo en rojo, puedes mirar la pantalla del móvil y usarlo todo lo que quieras sin ninguna consecuencia.

El problema es que muchos conductores se ponen a hacer scroll en redes sociales con una mano en el volante y la otra sosteniendo el smartphone esperando a que el semáforo se ponga verde y al final terminan despistados arrancando a destiempo (Sin darse cuenta de que hay peatones, muchas veces siguen con la mirada en la pantalla etc).

Veo gente a diario que conduce y mira pantallas (no parece que multen mucho), pero hoy vi algo nuevo. Una chica conducía con el pie izquierdo encima del asiento y la barbilla apoyada en la rodilla mientras veía una película en la pantalla de una tablet, parecía que estuviera sentada en el sofá de su casa. Sostenía el volante con una mano y solo usaba el pie derecho para acelerar y frenar…

Japón es una sociedad con muchas reglas, pero hay ciertas normas que por alguna razón misteriosa mucha gente se las pasa por el forro.

Luego fui a la oficina de correos y enseguida noté que la persona que me atendía estaba de mal humor. Cuando acabas de llegar a Japón tienes la sensación de que todo el mundo es amabilísimo, pero cuando aprendes los matices del idioma y su comunicación no verbal, te das cuenta de que es un lugar como cualquier otro: hay gente amable, gente mal educada, gente que está teniendo un mal día, felices e infelices etc… La señora Nakamura en la oficina de correos me recibió mandándome literalmente a casa: «tienes que rellenar estos formularios en una web en casa aquí no te podemos ayudar». Al ver que yo no cedía a sus órdenes otra empleada ha venido y me ha dicho que lo podía hacer todo en la misma oficina de correos y que ella me ayudaba con el proceso. Conseguí enviar mi paquete, pero al final la señora Nakamura se equivocó y me cobró el doble y no me dio el ticket… Otra vez, vino la otra chica (la amable) y me ayudó con todo el proceso para devolverme el dinero que había pagado de más.

Mientras estaba en la oficina de correos rellenando formularios sonó la alarma del edificio. También comenzaron a pitar las alarmas todos los smartphones que llevábamos los clientes y los empleados. Si acabara de llegar a Japón me asustaría con tantas alarmas sonando a la vez como si fuera una orquesta de borrachos, pero ahora reacciono como todos los demás: nadie se inmuta (Simplemente leemos el texto de la alerta en el móvil hasta que deja de sonar el pitido estridente). Estas alarmas suelen ser por tsunamis, terremotos, tifones, inundaciones etc… La de esta mañana es por un tifón que pasa entre Okinawa y Taiwan.

Japón está muy preparado para temas de desastres naturales y sistemas de alarmas, pero ¿qué pasa si hay tantas alarmas que la gente termina ignorándolas?

Finalmente, de camino a casa, las primeras ráfagas de viento atifonado azotaron mi paraguas hasta romperlo. Un chaval que vio cómo mi paraguas se partía en trozos se comenzó a reír y me contagió la risa. Terminamos los dos riéndonos juntos, compartiendo una pequeña conversación y viendo como las varillas y el plástico del paraguas salía volando.

El tópico es que los japoneses no suelen interactuar con desconocidos, pero con este chaval fue todo lo contrario. Otro tópico es que todos son cordiales, pero con la señora Nakamura en la oficina de correos tuve que lidiar con incompetencia y mal humor. Y finalmente me encontré con la conductora temeraria que no respeta ninguna norma conduciendo como si estuviera en el salón de su casa, son muchos los que no respetan las normas.

En todas partes se cuecen habas.

Mochurin もっちゅりん

Hoy por fin comí un mochurin もっちゅりん. Son una edición especial de donuts de tres sabores que vende Mister Donuts desde el año pasado. Solo están disponibles en ciertas épocas del año, y cada cliente puede comprar un máximo de un mochurin (por sabor).

Cuando estoy en Okinawa, a veces voy a Mister Donuts. Simplemente pido un café y me siento a escribir. El café es barato y te rellenan la taza gratis ¡todas las veces que quieras!

El año pasado, de repente, llegué un día a las nueve de la mañana, y me encontré con una cola tremenda. Di media vuelta y me fui a otra cafetería a la que suelo ir donde va mucha gente a trabajar.

Al día siguiente volví a ir, y me topé otra vez con ¡una cola aún más larga! Esta vez, intrigado, me fijé en un póster enorme anunciando “MOCHURIN” de tres sabores: kinako, mitarashi e ichigo. A veces también tienen de warabi-mochi. También indicaban que solo horneaban 200 por día, que solo puedes comprar uno de cada sabor por persona y que los vendían por orden según hacías cola. Es decir, si no llegas a tiempo, te quedas sin “mochurin”.

Hasta que terminó la campaña del mochurin me fue imposible tomarme un café a primera hora de la mañana en el Mister Donuts.

Este año pude ir al Mister Donuts sin problemas hasta que un día vi una cola larguísima que daba media vuelta a la manzana. Enseguida supe que habían vuelto los mochurin.

Esa noche, mi mujer me dijo: ”los mochurin del Mister Donuts han salido hoy en portada de Yahoo News, parece que son muy populares”. “Me lo dices o me lo cuentas” pensé en español, y respondí en japonés “知ってるよ!”.

Durante las semanas siguientes se formó aún más cola en el Mister Donuts. Hay tres grandes técnicas de publicidad japonesas que siempre funcionan: hacer una edición limitada (Forzando a que se creen colas de espera y sistemas de reservas), salir en la portada de Yahoo News y aparecer en televisión.

De repente, todo el mundo a mi alrededor empezó a hablar de los mochurin… y claro mi mujer comenzó a decir “食べてみたいね” (Quiero probarlos…).

Ayer, mi amigo Kamiya-san, me mandó un mensaje a las ocho de la mañana “Estoy haciendo cola en el Mister Donuts, soy de los primeros y he dicho que va a venir un amigo también a hacer cola conmigo, ¡ven en cuanto puedas así podemos comprar seis en total!”.

Al cabo de un rato allí estaba yo, con Kamiya-san, haciendo cola para comprar los famosos mochurin.

A mí me tocó el de kinako, a mi mujer el de mitarashi.

Estaba bueno, pero no creo que vuelva a hacer cola para comerlos… a no ser que hagan una versión sabor chocolate 🙂

La ecuación del sakura

Hay algo que la Agencia Meteorológica de Japón (気象庁) sabe predecir con una precisión mucho mayor que el tiempo meteorológico: el florecimiento del sakura. Las predicciones que hacen con el sakura son casi perfectas cuando se acercan las fechas del florecimiento.

Desde hace más de 50 años llevan controlando el momento en el que florecen 59 árboles «índice» de sakura en localizaciones dispersadas desde el sur hasta el norte de Japón. Se considera que el florecimiento ha comenzado (開花, kaika, «abrir flor») oficialmente cuando por lo menos cinco flores se han abierto en el árbol «índice» de la zona. Aquí en Tokio el árbol «índice» está en el santuario de Yasukuni.

Además de controlar atentamente estos 59 árboles, la Agencia Meteorológica de Japón también utiliza una ecuación para modelar el avance del florecimiento. Utilizan una forma modificada de la Ecuación de Arrhenius. Esta ecuación se usa normalmente para calcular la velocidad a la que cambia una reacción química según la temperatura. En el caso del sakura, todo Japón y el sakura es la reacción química.

Esta es la versión en japonés para el cálculo de cambio de velocidad en el florecimiento de la flor del sakura según la temperatura:

El DTS que se calcula con la ecuación es el cambio acumulado en la velocidad de crecimiento de la flor según las temperaturas del día. Las Ti en la ecuación es la temperatura media del día y la Ts en este caso es una constante que la Agencia Meteorológica de Japón estableció en 288.2 grados Kelvin. Calculando los DTS diarios con esta ecuación para todos los árboles «índice» crean un modelo para saber si el sakura está creciendo a un ratio más rápido que el normal o más lento.

El avance del florecimiento de sur a norte de Japón es conocido con la expresión sakura-senzen 桜前線 (El frente del sakura). Basándose en los valores que va dando la ecuación para cada árbol se va actualizando la predicción de cuando llegará el frente del sakura a cada lugar:

Estas predicciones que podréis encontrar cada año en webs como SakuraWeathermap.jp son siempre para la variedad de sakura Yoshino que es la más común de Japón. Es muy fácil de reconocer porque tiene los pétalos blancos. Otras variedades florecen antes o después y se pueden diferenciar del Yoshino Sakura porque suelen tener diferentes tonos de color rosado.

Si no os queréis calentar mucho la cabeza, en Tokio el día de mankai (満開 Florecimiento pleno) ha sido históricamente el día 2 de Abril (De media). Así que si venís de viaje aquí última semana de Marzo y la primera de Abril casi seguro que no os lo perderéis.

Os dejo con algunas fotos de sakura que he ido subiendo a mi instagram esta semana:

Adjunto aquí el PDF del 気象庁 con los detalles sobre el modelo que utilizan para predecir el florecimiento del sakura (Solo en japonés): 開花予想.