Hace 22 años aterricé en Japón – 3 días o 300 años en el Palacio del Dragón

Repetir siempre lo de que “el tiempo vuela” cansa, pero es tan cierto que merece la pena decirlo. Es un recordatorio, tanto para los más jóvenes como para los que ya nos vamos haciendo viejos, de que cada día y cada momento es bello y se esfumará entre nuestros dedos como si intentáramos atrapar agua a puñados.

Cuando aterricé en Japón, en el verano de 2004, nunca habría soñado que varias décadas después seguiría aquí. Al principio, al conocer a gente que me contaba que llevaba diez años en Tokio, me parecía algo extraordinario. Ahora lo considero rutinario y de lo más normal. Quizá cuando era un veinteañero le daba demasiada importancia al “lugar” en el que estaba. Aunque el entorno define en parte nuestra existencia, hay otras cosas mucho más importantes que el sitio en sí. Como en cualquier parte, en Japón hay gente feliz e infeliz, ricos y pobres, rincones preciosos y otros feos o descuidados.

Y aunque le dé menos importancia al lugar, no puedo negar que Japón y sus gentes han esculpido mi carácter. Ahora que llevo media vida aquí, puedo decir que mi primera mitad fue educada en España, y la otra mitad en Japón. ¿Cuál es el resultado?¿Sería ahora una persona diferente a si hubiera estado por ejemplo en Singapur, en Estados Unidos o en Holanda?

En un mundo en el que viajamos y vivimos aquí y allá, cada vez somos más los que terminamos siendo una mezcla de culturas. Nos une la capacidad de echar raíces en las nubes. Y también el sentimiento de culpa de haber dejado una parte de nuestra familia y amigos allá lejos, en lugares que solo visitamos de vez en cuando.

“¿Qué narices hago aquí?” es algo que me solía preguntar a veces al despertarme escuchando los graznidos de los cuervos y oliendo el aroma de los tatamis.

Urashima Tarō también se despertó desorientado las noches que durmió en el Palacio del Dragón.

La leyenda cuenta que este pescador viajó encima del caparazón de una tortuga hasta el Palacio del Dragón bajo el mar. Al llegar, la tortuga se transformó en una princesa llamada Otohime. Pasó tres días en el Palacio del Dragón disfrutando de banquetes y lujos que nunca habría imaginado. Aunque tenía todo lo que necesitaba en aquel palacio submarino, decidió volver porque echaba de menos a su madre. Antes de irse, la princesa le regaló una caja Tamatebako y le advirtió: “Si quieres poder volver aquí al palacio conmigo, nunca abras esta caja”.

Al regresar a la playa, Urashima Tarō no reconocía a nadie y su madre ya no estaba. Daba la impresión de que habían pasado muchísimos años. Desesperado y confundido, olvidó la promesa y abrió la Tamatebako. De la caja emergió una nube de humo blanco y de repente los trescientos años que realmente habían transcurrido en la superficie afectaron también a Urashima Tarō transformándolo en un hombre anciano de barba blanca.

Esta leyenda es pura fantasía, pero no puedo evitar pensar que mis 22 años aquí tienen cierto paralelismo con los tres días de Urashima Tarō en el Palacio del Dragón.

Pero todavía no tengo barba blanca…

Gracias a Japón y gracias a España por lo que me han dado hasta ahora.

Gracias a vosotros, los que me leéis. Sois mis amigos, ahí al otro lado de la pantalla me acompañáis en las aventuras de la vida. Os deseo un muy buen día allá donde estéis.

¿Cómo ha esculpido tu carácter la ciudad, la cultura, el país en el que vives?


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11 respuestas a «Hace 22 años aterricé en Japón – 3 días o 300 años en el Palacio del Dragón»

  1. Como vuela el tiempo!
    Leyéndote y siguiéndote en redes desde 2007 que comenzamos a organizar nuestro viaje de luna de miel a Japón.
    Mucho tiempo acompañandonos con tus publicaciones y, aunque cada vez publiques menos por aquí, nos encanta leerte.
    Un abrazo muy fuerte, disfruta la vida!

  2. Hace 20 años que te leo, se dice rápido. Gracias a ti tomé la decisión de abandonar España hace 16 años, y tuve la suerte de vivir en Japón durante un tiempo. Ni te imaginas como has influido en la vida de mucha gente.

    Un saludo,.

  3. buen día para ti también, yo en 2004 aun no había pensado el cambio que hice tres años después, no cambie de país, sigo en España pero si en la otra punta, y miro atrás y casi llevo aquí la mitad de mi vida. En mi caso a día de hoy pienso que ese cambio para mi salud mental a sido lo mejor.

  4. Que bonita entrada Héctor.
    En un arco extraño de pensamientos me recordó a la canción “This must be the place”.

    “Hi yo, I got plenty of time
    Hi yo, you got light in your eyes
    And you’re standing here beside me
    I love the passing of time
    Never for money, always for love
    Cover us and say goodnight
    Say goodnight

    Home is where I want to be
    But I guess I’m already there
    I come home, she lifted up her wings
    I guess that this must be the place”

    Gracias por seguir alimentando este rincón de lectores con direcciones cortas de gmail. 😉

  5. Me alegré mucho cuando volví a verte escribir de manera habitual Héctor.

    Hace más de 20 años que sigo este espacio, tengo tus libros..

    Con esta entrada demuestras que se puede coger lo mejor de sitios tan diferentes como España y Japón.

  6. Celularfreak: gracias siempre por tu comentarios desde hace tanto!!!

    Pablo: gracias, de de la «influencia» es algo que no me di «cuenta» hasta que mucha gente me iba contando.

    jiko: ¡Me alegro de que haya sido un cambio a mejor!

    Jaime: perfecta la canción.

    Estaban: a ver si me animo a seguir. Creo que el blog es algo que ha demostrado ser más «permanente» que el contenido en resdes sociales.

  7. Han pasado volando esos 22 años. Me reconforta volver aquí de vez en cuando y ver que sigues escribiendo tu blog a menudo. Es como volver a los inicios. En todo el ruido de Internet, este blog es «casa».

  8. Qué maravilla seguir leyéndote tantos años después!. Y aprender de tus experiencias en un país que es como montar en un cohete y aterrizar en otro planeta. He vivido en muchos países distintos y sinceramente en el que más me he planteado qué hago aquí es en el que nací…espero seguir leyéndote muchos años más! Gracias!

  9. Hola, Héctor. Hoy, me has alegrado el día con tu correo en el que propones nueva suscripción, por discontinuidad del anterior servicio. Por cierto, que dices que, tras el envío de los datos, te solicita confirmación. En mi caso, me ha dicho que estaba suscrito y no ha enviado solicitud de confirmación. Por supuesto he revisado la carpeta de spam y nada.
    Todo indica que estás en fase «reload». Despues de tanto tiempo siguiendote, , conseguiste dejar un vacío que será un placer ver como se rellena.
    Me alegro mucho.

  10. En mi caso soy de esos que pensaba que de más adulto acabaría viviendo en otro país, pero al final conocí a mi pareja y me quedé en mi provincia. Antes de eso viví cortas estancias en algunos lugares fuera y aprecié cosas tan «triviales» y dispares como los días nublados y la lluvia, el emprendimiento, un día en el campo desconectado, el civismo, o buen plato caliente.
    Desde luego que conocer el mundo en la medida de tus posibilidades te moldea y te ayuda a conocer la realidad de este mundo, a los que te rodean y a ti mismo.
    Gracias Héctor por alentar esa forma de pensar, soy otro más que piensa que tu blog fue un aliciente para aprender japonés y visitar ese país tan cautivador, no importa cuántas veces vayas. Entiendo por qué te has quedado allí a pesar de los inconvenientes que ello suponga.
    Si viviéramos en otro lugar seguramente seríamos diferentes (¿tal vez con un ética o valores parecidos?), pero hay que dejarse llevar por las elecciones que vamos tomando: ninguna elección es mala.

  11. Hola Hector,

    Por lo que veo somos muchos los que te leemos desde hace mucho.

    ¡22 años! Para mi media vida, en la que he ido leyendo tus publicaciones y disfrutando de tus reflexiones y fotografias.

    Aunque no nos conozcamos en persona te considero un viejo amigo del que me ha alegrado mucho saber de nuevo y ver que te va bien.

    Te mando un fuerte abrazo desde España y espero que sigas publicando otros 22 años mas.

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