Transitoriedad – Shogyoumujou しょぎょうむじょう 諸行無常

Una de las lecciones de vida que he aprendido de los japoneses es a no preocuparme demasiado por nada. La cultura occidental nos inculca mucho el preocuparnos por el futuro, en las culturas asiáticas he notado que la mayoría de la gente no se preocupa tanto por el futuro y se centran más en el presente y futuro cercano. Tienen una visión más transitoria de la vida, en general sienten menos apego a cosas-objetos y también quizás a personas. No quiero decir que no quieran a sus seres más cercanos, sino que saben aceptar con mayor facilidad el separarse de alguien querido que nosotros (Estoy generalizando según lo que yo he visto hasta ahora).

Japón es uno de los países menos religiosos del mundo, pero aún así, las ideas fundamentales del budismo y el sintoísmo están embebidas en la sociedad. En España también hay muchas ideas del cristianismo (Aunque no seamos creyentes) que nos son «incepcionadas» por nuestro entorno sin notarlo: nuestra educación, nuestras experiencias, hablando con gente, leyendo libros, viviendo la vida en general. Por ejemplo, una de esas ideas más arraigadas que tenemos casi los españoles, es la idea del pecado. Si eres creyente sientes mucha culpabilidad si haces algo que se supone que es malo porque Dios siempre te está mirando y aunque no creas en ningún Dios también sientes culpabilidad, de alguna forma la «idea» general de «pecado» está dentro de ti aunque no seas creyente. En las religiones y filosofías de Japón la idea de pecado es mucho más débil, pero también existe una forma de controlar que los humanos no hagan el mal, aquí se cree que si haces algo bueno a algo o a alguien, el «equilibrio del universo» te recompensará con algo bueno, pero si haces algo malo a algo o a alguien el «universo» te castigará con algo malo. Se cree en el «balance» de todo, en el ying y el yang del taoísmo. Las ideas de la mayoría de las religiones, éticas, filosofías de nuestro planeta difieren en muchos aspectos pero en otros, normalmente en los componentes fundamentales de nuestra forma de vivir, se ponen de acuerdo. La idea del pecado nos aleja de hacer el mal en occidente, la idea del ying-yang aleja a los asiáticos de hacer el mal.

Ying yang

Y vamos al grano, ¡que me estoy yendo por las ramas! Una de esas ideas fundamentales que están extendidas misteriosamente por la mente de la mayoría de japoneses y también por Asia en general es la de la transitoriedad. Es un concepto proveniente del budismo, es sánscrito se pronuncia sabbe-saMkhaaraa-aniccaa, y en japonés se utiliza la palabra Shogyoumujou しょぎょうむじょう 諸行無常. La definición en español de la palabra sería algo así como:

諸行無常 [しょぎょうむじょう: SHOGYOUMUJOU] : todas las cosas de este mundo material son transitorias

Y la palabra se puede descomponer en dos partes:

Los dos primeros kanji: 諸行 [しょぎょう: SHOGYOU] : todos los fenómenos y cosas del mundo material

Los dos últimos kanji: 無常 [むじょう: MUJOU] incertidumbre

La vida humana es un flujo continuo de experiencias, personas y cosas. Puesto que todas ellas son transitorias, intentar aferrarse con demasiada energía a algo es un empeño en vano que conduce al sufrimiento. Es una forma de aprender a aceptar el cambio continuo que nos rodea. El Shogyoumujou está presente en muchos aspectos de la forma de ser de los japoneses, en la sociedad y en sus artes. Por ejemplo:

  • El Ikebana (Arreglo floral): es algo por lo que te esfuerzas al máximo para disfrutar del camino, pero enseguida la belleza de las flores se verá diluida por el paso del tiempo
  • La obsesión que tienen los japoneses por la belleza de los fuegos artificiales es otro ejemplo de belleza que desaparece al instante
  • La ceremonia del té también es un arte, tradición, al que hay que dedicarle mucho tiempo para dominarlo pero su ejecución es algo meramente efímero
  • Los jardines de arena Zen también son frágiles y «sufren» cambio en cuanto llueve o hace viento
  • La gran afición que tienen los japoneses simplemente por ver flores, la tradición del hanami también se disfruta durante una semana y luego hay que esperar al año siguiente para que vuelva
  • Los cocineros y restaurantes japoneses, aunque sea un sitio barato, en general dedican mucho tiempo a que la presentación de la comida sea bella, aun sabiendo que esa belleza va a desaparecer en el momento en que alguien se la coma.
  • Los edificios y casas en Japón se construyen pensando que van a ser reemplazados en unos 20 o 30 años. En Japón hay muy pocos edificios de más de de 50 años. No se construye para que permanezca, se construye para que sea útil en ese momento.
  • En Japón hay muchísimas tiendas de segunda mano. En general, los japoneses no sienten tanto cariño por objetos como nosotros. Suelen deshacerse de objetos una vez dejan de serles útiles ya sea tirándolos o vendiéndolos en tiendas de segunda mano. Por ejemplo, se suelen ver muchos libros y manga por las calles. Según lo que he visto yo, en las casas japonesas hay muchos menos objetos que en nuestras casas en occidente.
  • Los interiores de las casas tradicionales japonesas tienen paredes que se pueden cambiar con libertad. El interior de la casa CAMBIA según la estación.
  • Los protagonistas en mangas y anime japoneses suelen ser mortales. Durante el transcurso del manga se suele ver la evolución de los personajes, como crecen a través de experiencias y en algunos mangas incluso mueren. En cómics americanos los héroes suelen ser inmortales y siempre se muestran en el mismo «estado de perfección», no cambian.
  • En Japón se suelen ver muchas más remodelaciones de casas, tiendas, edificios, lugares públicos que en occidente. Les da menos miedo cambiar.

Son sólo algunos ejemplos, pero podría seguir escribiendo durante horas. Por supuesto, en occidente también hay mil ejemplos de transitoriedad pero por lo general nos gusta más intentar parar el tiempo, intentar para el cambio (Que es inevitable) en vez de aceptarlo. En occidente construimos edificios para que perduren en el tiempo, nuestras casas no cambian mucho en 10 o 20 años, en nuestros museos tenemos estatuas que prácticamente no han cambiado en miles de años, cuanto más vieja la estatua y cuanto menos haya cambiado más valor tiene, lo mismo con los cuadros y el arte en general. En Japón algunos de los templos más valiosos del país fueron reconstruidos hace apenas 20 años. En occidente solemos guardar cosas, pensando que alguna vez en el futuro quizás las necesitemos, en vez de practicar arreglo floral jugamos con arcilla y creamos objetos que son más permanentes. En occidente gente de poder y/o fama desea que sus nombres permanezcan en la historia, quieren la eternidad.

He estado pensando y quizás está mentalidad de combatir al cambio, de intentar crear cosas eternas quizás venga de la cultura Egipcia y después evolucionó en Grecia. Los egipcios construyeron para la eternidad, sus templos y pirámides aguantan el paso de los milenios, sus mitos, su historia, sus faraones y sus leyendas también han sobrevivido hasta nuestros días. Los héroes griegos, sus mitos, su cultura, sus esculturas, sus templos también han sobrevivido el paso mucho tiempo. La cultura griega quería resonar en la eternidad desesperadamente y lo consiguió:

Ulises dijo:

«La humanidad está hechizada por la vastedad de la eternidad. Si nos preguntamos a nosotros mismos: ¿harán eco nuestras acciones a través de las centurias? ?¿Escucharán los hombres y mujeres del futuro nuestros nombres una vez nos hayamos ido y se preguntarán quienes fuimos, se acordarán de la bravura con la que luchamos, y la fuerza con la que amamos a nuestros cercanos?

«Si alguna vez alguien cuenta mis historia, déjales que digan que caminé con gigantes. Hombres nacen y caen como el trigo en invierno, pero estos nombres nunca morirán. Déjales que digan que viví en los tiempos de Héctor. Déjales que digan que viví en los tiempos de Aquiles»

«Esta guerra nunca será olvidada, tampoco los héroes que lucharon en ella»

En las palabras de Ulises se puede entrever cierto miedo a a ser olvidado, miedo al paso del tiempo, miedo al cambio, miedo a desaparecer de este mundo para siempre. Ulises quería ser recordado para siempre y lo consiguió.

No sólo Ulises, los seres humanos estamos programados para ser reacios al cambio, nos gusta la seguridad. Más a unos que a otros, pero nos gusta tener nuestra vida más o menos controlada y nos estresamos cuando hay demasiadas variables fuera de control. Seguramente sea algo relacionado con la evolución, cuando estamos en un entorno estable nuestro subconsciente está tranquilo porque sabe que no hay peligros, sabe que vamos a sobrevivir. Por el contrario, si afrontamos demasiados cambios a la vez sentimos riesgo y seguramente se activen en nuestro subconsciente miedos relacionados con la supervivencia de nuestros genes. Por ejemplo sentimos estrés ante una mudanza (El subconsciente se pregunta si «sobreviviremos» en el nuevo lugar), sentimos miedo ante la pérdida nuestro trabajo (El subconsciente se pregunta si «sobreviviremos» sin dinero que necesitamos para comer), sentimos miedo ante la pérdida de nuestra pareja (El subconsciente se pregunta si encontraremos la siguiente pareja ideal con la que podamos transmitir nuestros genes a las siguientes generaciones). Nuestra naturaleza, diseñada para que nuestros genes sobrevivan, es reacia al cambio, que casi siempre supone un riesgo.

Aun sabiendo que es inevitable, nos desconcierta el paso del tiempo, el cambio a nuestro alrededor, hablamos sobre lo que cambia, sentimos nostalgia, añoramos los viejos tiempos, nos gusta recordar los 70, los 80 y últimamente los 90. Por supuesto, a los japoneses también les cuesta aceptar el cambio, les gusta mucho recordar los viejos tiempos, la nostalgia es algo muy presente en la sociedad japonesa y les da mucho miedo cambiar de trabajo, pero cada vez menos. Pero por lo general, siento que aceptan con más facilidad la transitoriedad de todo lo que nos rodea, tienen el Shogyoumujou しょぎょうむじょう 諸行無常 en sus mentes. Las enseñanzas de Siddharta, de Buddha:

«Si pensamos detenidamente en el cambio, este nos enseña que debemos disfrutar de nuestras experiencias sin aferrarnos a ellas. Para disfrutarlas, para aprender lo máximo de ellas, tenemos que apreciar su intensidad al máximo en el momento presente siendo 100% conscientes de que pronto terminará y tendremos que aprovechar, disfrutar, abrazar cualquier cosa que venga después.»

«Aprender sobre el cambio nos enseña a tener esperanza. Porque el cambio está dentro de la naturaleza de las cosas, nada es fijo, ni siquiera nuestra identidad. No importa lo mala que sea la situación actual, todo es posible. Podemos hacer cualquier cosa que queramos, podemos crear cualquier mundo en el que queramos vivir y podemos convertirnos en cualquier que queramos ser.»

Fijaos en lo diferentes que son las palabras de Buddha a las de Ulises. Buddha nos anima a vivir el momento y a aceptar el flujo del tiempo, por el contrario Ulises desea permanecer en la eternidad. Irónicamente, aunque a Buddha seguramente le daba totalmente igual ser recordado en el futuro, también lo consiguió al igual que Ulises. En las palabras de Buddha también se remarca que el cambio es algo positivo porque nos da siempre esperanzas que de podemos cambiar a mejor. Mientras que las palabras de Ulises transmiten nostalgia, transmiten que el momento en el que Ulises vivió es prácticamente inmejorable «Déjales que digan que viví en los tiempos de Héctor. Déjales que digan que viví en los tiempos de Aquiles». Ulises niega el paso del tiempo, quiere congelar el que considera es el mejor momento del universo.

Ulises, obsesionado con la PERMANENCIA, diría: «¿Resonarán tus acciones a través de las centurias?
Buddha, obsesionado con la IMPERMANENCIA, diría: «Disfruta el sabor de tu experiencia del presente y sabiendo que va este presente cambiar actúa para crear felicidad a largo plazo«

Destaco «crear felicidad a largo plazo» porque muchos estaréis pensando que con tanto cambio lo suyo sería disfrutar de los placeres de la vida sin pensar en las consecuencias. Las enseñanzas de Buddha dicen totalmente lo contrario, los placeres humanos no conducen a la felicidad a largo plazo (Por ejemplo: comida deliciosa o sexo), hay que actuar pensando en construir felicidad a largo plazo, por ejemplo siendo empáticos y compasivos con la gente de tu alrededor.

El occidente también se está extendiendo últimamente la idea de aceptar transitoriedad, sobre todo en las grandes ciudades, donde la vida de la gente cambia mucho más rápido en pueblos, donde la gente cambia de casa cada dos por tres, donde la gente apenas tiene objetos en casa y simplemente van creciendo como personas a través de aprendizaje y experiencias. «Wear sunscreen» es un vídeo que incluye muchos de los conceptos fundamentales del Shogyoumujou しょぎょうむじょう 諸行無常 del Budismo:

La transitoriedad, el Shogyoumujou del universo es inevitable y conocida por todos, pero la forma de afrontarla es diferente según la cultura. En occidente intentamos desesperadamente combatir contra el cambio, mientras que en Japón se intenta aceptar ese cambio y a aprender a vivir con él. Son diferentes formas de considerar un hecho, y esa forma de considerar el hecho está en nuestras mentes, ha entrado en nuestras cabezas al haber sido educados en cierta sociedad y entorno. En mi caso, las ideas de combatir el cambio están muy arraigadas en mi mente. Aunque parezca mentira me aterra el cambio, no me gusta la incertidumbre me gusta tener controlado lo que va a pasar después. A veces me preguntó como llegué a Japón sabiendo que me aterra tanto el cambio, seguramente mis ganas de descubrir mundo fueron mucho más grandes que mi miedo al cambio.

No se si es la experiencia, que me hago mayor o el vivir con japoneses, pero poco a poco estoy aprendiendo más a aceptar el cambio y a disfrutarlo. Antes no solía tirar nada, ahora me deshago de todo en cuanto puedo, por ejemplo, cuando leo un libro lo vendo o lo regalo, sólo vivo con los objetos que necesito. En España tenía obsesión por guardar y coleccionar todo. De hecho, este blog es también una consecuencia de mi obsesión por conservar las cosas que aprendo, por combatir contra el paso del tiempo y poder recordar en el futuro lo que me sentía y vivía en el pasado. Seguramente mi afición por la fotografía también es una consecuencia de mi obsesión por parar el tiempo, por capturar momentos de mi vida. Voy aprendiendo a ACEPTAR la transitoriedad de mi vida en vez de AFRONTARLA, en vez de bloquearme ante ella intento tomar acciones, en vez de PREOCUPARME ante el cambio inminente intento DISFRUTARLO/VIVIRLO, pero todavía me falta mucho por aprender.

Aceptar el cambio de objetos y cosas de a nuestro alrededor es relativamente fácil, me ha costado pero creo que he aprendido, pero aceptar el cambio en las personas con las que convives cada día, personas a las que amas, es mucho más difícil: los amigos, los compañeros de trabajo, la familia; ya sea porque se mudan a un lugar lejano, porque las circunstancias de la vida te alejan de ellos o porque se despiden de este mundo. No se si podré aprender a aceptar este tipo de transitoriedad/Shogyoumujou en mi entorno por mucho que me esfuerce.

Lo curioso es que aunque me de miedo el cambio, una vez ha llegado el cambio a mi vida casi siempre es a mejor, nunca me he arrepentido en nada en esta vida y no creo que me arrepienta nunca de nada. ¿Y vosotros, ACEPTÁIS el cambio o lo AFRONTÁIS? ¿Os da miedo la transitoriedad continua en vuestras vidas? ¿Casi siempre vuestros cambios son a mejor o a peor?

¡Todos a aprender a disfrutar de la inevitabilidad del fluir continuo del tiempo, de la transitoriedad de cada momento!

Mujeres u hombres

¿Por cuál de las dos puertas puertas entrarías?

Onsen

La de la izquierda (La del noren de color azul) da acceso al baño de hombres. La de la derecha (Noren de color rojo) da acceso al baño de mujeres.

La mayoría de los onsen (balnearios) y sento (baños públicos) suelen utilizar los mismos colores y también está escrito el sexo en las entradas, pero sin saber japonés puede ser un problema.

Otra posiblidad es que sean baños mixtos (混浴 – こんよく: konyoku) en los que mujeres y hombres se bañan en los mismos ofuros. Aunque este tipo de baños mixtos cada vez es menos habitual y sólo se encuentran en ryoakanes muy tradicionales.

Onsen

Onsen

Onsen

El cumpleaños del Emperador

Hoy resulta que es el cumpleaños del Emperador de Japón (天皇誕生日: てんのうたんじょうび, cumpleaños del Emperador) y gracias a ello nos libramos de trabajar por estos lares. Pero mañana y pasado sí que tenemos que trabajar, no son festivos.

Una de las tradiciones del cumpleaños del Emperador es que el populacho puede verle. La familia imperial se acerca a una cristalera especialmente habilitada en El Palacio Imperial y grupos de gente se van turnando para poder verlos. Cada turno es de 3 minutos, la família imperial saluda haciendo gestos con las manos y sonriendo y la gente que va a verlos ondea banderitas de Japón.

Emperador

Otras entradas sobre el Emperador

Declaración de humanidad – 人間宣言 Ningen sengen

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial una de las condiciones que Estados Unidos impuso a Japón fue que el Emperador Hirohito debía de perder su estatus divino. El emperador en Japón era considerado como un Dios descendiente directo de Amaterasu, la Diosa creadora de Japón.

Arahitogami (現人神 – ahora, persona, Dios) significa en japonés «Dios que en estos momentos tiene forma de persona». El emperador Hirohito era un arahitogami hasta que en 1946 se vio obligado por el general Douglas MacArthur a firmar un documento seguramente único en la historia de la humanidad llamado 人間宣言 ningen sengen, que se podría traducir como «declaración/proclamación de humanidad». Es decir, al firmar el 人間宣言 ningen sengen, ¡el emperador Hirohito renunciaba a su estatus de arahitogami (Dios con forma de humano) y admitía ser un humano normal y corriente! Este es el documento original que se conserva en la National Diet Library:

Ningen sengen

Este es un extracto de las frases más importantes del documento:

朕ト爾等國民トノ間ノ紐帯ハ、終始相互ノ信頼ト敬愛トニ依リテ結バレ、單ナル神話ト傳説トニ依リテ生ゼルモノニ非ズ。天皇ヲ以テ現御神トシ、且日本國民ヲ以テ他ノ民族ニ優越セル民族ニシテ、延テ世界ヲ支配スベキ運命ヲ有ストノ架空ナル觀念ニ基クモノニモ非ズ

«The ties between Us and Our people have always stood upon mutual trust and affection. They do not depend upon mere legends and myths. They are not predicated on the false conception that the Emperor is divine, and that the Japanese people are superior to other races and fated to rule the world. «

«Los lazos entre Nosotros y Nuestra Gente siempre han sido de afecto y confianza. Estos lazos no dependen de leyendas y mitos. Estos lazos NO son consecuencia de la falsa concepción de que el Emperador es divino, que los japoneses son superiores a otras razas, y que están destinados a gobernar el mundo. «

Uno de los problemas de este documento declaración de humanidad (人間宣言 ningen sengen) es que a pesar de que Hirohito renunciaba a su estatus divino en ningún momento niega que sea descendiente directo de la diosa Amaterasu. Por lo que el Emperador dejó de ser un Dios, pero no dejó de ser descendiente de los dioses.

Otro de los problemas, es que en el documento se utilizó la palabra akitsumikami 現御神(Ahora, Honorable, Dios) en vez de 現人神 (Ahora, Persona, Dios). Fijaos que sólo cambia el carácter del centro, pero parece ser que según los japoneses más puristas el significado es algo diferente, la primer forma significa algo más cercano a «encarnación de Dios». Algunos miembros cercanos a la familia imperial dicen que se puede perder el estatus de 現御神 (Encarnación de Dios) sin perder el estatus de 現人神 (Dios con forma de persona)… sí, ya se que en español es prácticamente lo mismo, y en japonés también excepto para ciertos puristas. Por lo tanto al firmar el documento Hirohito habría renunciado a su estatus de akitsumikami 現御神 pero no a su estatus de arahitogami 現人神.

Estas vaguedades, han creado mucha confusión, de hecho si preguntas en Japón, todavía mucha gente considera al actual emperador como a un Dios y todavía unos pocos creen que todos los japoneses son descendientes de la diosa creadora Amaterasu. Muchos japoneses arguyen que firmar un papel no hace que un Dios deje de ser un Dios.

Ningen sengen
El Emperador Hirohito en su forma humana 🙂 .Foto de la wikipedia.

Hablando todos a la vez

Llevo ya unos días en España para poder asistir a Asia Geek, llevaba algo más de un año sin regresar a estos lares y como cada vez que vuelvo hay ciertas cosas que me llaman la atención al verlas desde la perspectiva de alguien que viene de «fuera». Por ejemplo, después de tanto tiempo en Japón, donde las conversaciones son pausadas y lentas, donde cada uno habla como si hubieran turnos y donde raramente nadie levanta la voz; me encuentro aquí en España con dificultades para entrar en una conversación, empiezo a hablar y enseguida alguien me interrumpe, y otro u otra interrumpe otra vez y al final todos están hablando a la vez… un sin sentido.

Casualmente, estaba leyendo un libro de Juan Antonio Vallejo-Nágera, él también estuvo en Japón documentándose para su libro de Yukio Mishima, y lo explica mucho mejor que yo en este párrafo:

En Japón puede ser difícil hacer hablar a un individuo; en España lo espinoso es conseguir que se calle. En un grupo de españoles casi nunca está hablando uno solo. En una comida típica de seis personas, hay por lo menos tres conversaciones simultáneas cruzadas, cada cual con el que tiene más lejos, y es frecuentemente que en alguna de esas parejas improvisadas hablen los dos a la vez contándose la misma cosa. Como se tapan unos a otros gritan todos. Si no se trata de amigos a los que tenemos mucho cariño, puede resultar una pesadilla. Con frecuencia lo es.

Creo que hace unos años no era tan consciente de este «problema» como lo soy ahora, y pongo «problema» entre comillas porque a veces es más entretenida y más «emocionante» una conversación a la española que una conversación a la japonesa… durante un ratillo, el problema es cuando la conversación simultánea a cuatro bandas se alarga infinitamente. ¿Sois de los que hablan y hablan sin parar o de los que callan e intentan escuchar?

Colegialas en bici

Viniendo de España, un país donde la mayoría de instituciones educativas con públicas y donde lo de tener que ir de uniforme a clases no es muy común, siempre me llama la atención ver a los colegiales y colegialas japoneses. Fijaos que no es sólo el uniforme lo que llevan igual, también llevan todas el mismo corte de pelo (Sólo una lleva el flequillo algo diferente, debe ser la rebelde), también llevan todas bicicletas similares y la misma bolsa negra (Excepto la del flequillo diferente, que lleva bolsa azul). Como véis, la «uniformidad» va más allá del uniforme en una sociedad colectivista, casi todos tienden a copiar y a intentar no destacar o ser muy diferente a los demás componentes del grupo.

Bici

Para «diferenciarse» un poco, para tener cierta identidad e intentar destacar algo entre las compañeras, una de las modas es colgar «sutrapus» (llaveros) en sus aburridas bolsas negras:

Bici