Frutas y verduras caras

La comida en Japón tiene aproximadamente los mismos precios que en España excepto las frutas y verduras que tienen precios bastante desorbitados. Vamos a darnos un paseo por la sección de verduras de mi supermercado habitual en el centro de Tokyo.

Verduras
93 Yenes/62 céntimos de Euro por una naranja.

Verduras
134 Yenes/ 90 céntimos de Euro por un pomelo.

Verduras
417 Yenes/2.8 Euros por dos melocotones.

Verduras
105 Yenes/70 céntimos de Euro un limón.

Verduras
147 Yenes/1 Euro por media piña. Esta es una de las frutas más rentables y baratas en Japón junto con los clásicos e internacionles plátanos.

Verduras
123 Yenes/82 céntimos de Euro un aguacate.

Verduras
134 Yenes/89 céntimos de Euro una lechuga. Esto me parece que es incluso más barato en en nuestro país.

Verduras
105 Yenes/70 céntimos de Euro un kiwi.

Verduras
¡57 Yenes/38 céntimos por una mísera patata!

Verduras
166 Yenes/algo más de un Euro por cuatro plátanos.

Verduras
145 Yenes/1 Euro una manzana.

Verduras
207 Yenes/1 Euro y 38 céntimos por una cabeza de ajos.

Verduras
Y para terminar algo que no es ni fruta ni verdura pero que es algo más económico aquí en Japón. 2992 Yenes/15.3 Euros por 10kg de arroz.

¿Alguien se anima a sacar fotos de los mismos alimentos en un supermercado del centro de Madrid o Barcelona y así podemos comparar objetivamente?

Erizo – うに

El erizo en Japón se puede encontrar en cualquier supermercado en cualquier época del año. Aunque en Corea parece ser que son incluso más aficionados a este manjar. Con un poco de salsa de soja y arroz está muy bueno.

Uni
Erizo comprado en un paquete preparado.

Kakigori

Este agosto, cuando estuve de viaje por Japón intenté que Albert y Alberto probaran la mayor variedad de cosas raras posibles. Albert es bastante tiquismiquis con la comida pero también encontramos cosas típicas japonesas de su agrado, como por ejemplo el kakigori, un refresco típico en el verano japonés. Se trata simplemente de hielo picado con siropes para dar sabor, la verdad es que es una guarrada pero está bien para refrescarse durante el caluroso verano japonés.

Kakigori
Alberto y Albert preparándose unos kakigoris en Nara.

Cactus
Este cartelito suele estar en la puerta de los locales donde te pueden servir kakigori.

Cactus rico rico

El otro día encontré cactus de oferta en mi supermercado habitual. No lo compré porque no sabía como prepararlo, pero he estado preguntando y me han comentado que está muy bueno crudo con un poco de salsa de soja. Habrá que probarlo a ver que tal.

Cactus
En la mano izquierda sostengo un paquete lleno de flores para comer.

Como en España vamos sobrados de cactus deberíamos pensar en montar algún negocio para exportarlos a Japón 😉

Comer es un deporte

Hace unos días, el japonés Takeru Kobayashi ha vuelto a superar el récord del mundo de comer perritos calientes superando su récord anterior. Durante 12 minutos comió 53 y 3/4 perritos calientes y ha conseguido coronarse como campeón mundial durante 6 años consecutivos.

Lo sorprendente es que Kobayashi se dedica profesionalmente a ir a competiciones de comer, tiene el récord comiendo hamburguesas, comiendo bolas de arroz e incluso el récord de comer sesos de vaca.

El secreto de Kobayashi es que tiene el estómago situado de forma diferente a una persona normal, esta deformación es conocida como Gastroptosis y le permite expandir el estómago dentro de sus entrañas mucho más que una persona normal. Además, sigue un entrenamiento muy estricto para no acumular grasas en la zona de la barriga. Parece ser que el exceso de grasa no deja que el estómago se expanda cuando comes. Otro objetivo de su entrenamiento es que su metabolismo se acelere y sea capaz de quemar grasas a alta velocidad mientras está comiendo.


Fijaos en la musculatura que tiene Kobayashi. Foto de la Wikipedia.


Kobayashi a mano derecha compitiendo con dos tipos grandotes.

En Japón he conocido dos personas capaces de comer cantidades anormales. Mi amiga Takako, es capaz de comer durante horas sin parar, siempre la «usamos» por si no podemos con todo, según cuenta la leyenda un día cenando con los colegas se comió 63 platitos de sushi.

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