Estructura de las empresas Japonesas

La estructura de las empresas japonesas es muy rígida, existe todo un sistema estandarizado a todos los niveles que rige la gran mayoría de las empresas en Japón.

Analistas dicen que este sistema es demasiado rígido y hace que los cambios se lleven a cabo muy lentamente, por ejemplo, para decidir sobre el asunto A hay que rellenar los papeles B,C y D, realizar reuniones con las personas E,F,G bla bla bla. Además recordemos que en la sociedad japonesa siempre se intenta buscar el consenso entre todas las partes sin buscar enfrentamientos. Por lo que si alguien dice que esto o aquello no le parece bien, aunque sea uno contra 20, se le hará caso y se intentará buscar una solución que contente a todos. Esto a veces puede llegar a ser realmente desesperante y lento.

Lo bueno que tiene es que aunque el sistema sea lento, al tener que pensar sobre una decisión una y otra vez, al pasar por mil manos etc. al final las decisiones que se toman suelen ser buenas.

Veamos un poco la estructura estándar de las empresas Japonesas:

Shachou-社長: es el presidente de la compañía. Según Álvaro su responsabilidad consiste en ir de cena en cena y jugar al golf con otros «Shachous».

Buchou-部長: son los jefes de cada departamento (Recursos Humanos, Ventas, Investigación y Desarrollo etc.). También pertenecen a este grupo los «Shocho» (Directores de una factoría de la empresa) y los «Shitencho» (Directores de una de las sedes de la empresa).

Kachou-課長: están justo por debajo de los Buchou, y son los jefes de cada subsección dentro de los departamentos. Para llegar a ser Kachou, normalmente se necesitan 15 años o más de dedicación a la empresa.

Kakarichou-係長: son los supervisores que se encargan de asignar tareas concretas a los empleados de más bajo nivel. Normalmente se hacen cargo de grupos de entre 5 y 10 personas.

Kaishain:会社員: el nivel más bajo en una empresa.

El camino en Japón consiste en entrar como «Kaishain» al terminar la universidad. Cuando una empresa te contrata nada más terminar la universidad su objetivo es que pases toda tu vida con ellos, es decir, que nada más salir de la universidad tienes trabajo prácticamente para toda la vida. Muy diferente al sistema español que consiste en buscar a pobres pringados que acaban de terminar sus estudios para contratarlos durante unos meses en régimen de becario para que hagan el trabajo sucio y a continuación buscar al siguiente pringado para que continue el trabajo del anterior.

A base de trabajo y dedicación al cabo de los años los empleados pasan del nivel Kaishain a Kakarichou, después a Buchou y finalmente con suerte, a los 50 años llegarás a Kachou. Si eres un maestro del golf podrás incluso llegar a ser Shachou (Presidente).

Es decir, la empresas japonesas realmente cuidan a sus empleados, y los empleados aman a sus empresas porque ellas constituyen toda su vida.

The humane interface

He terminado de leer The human interface de Jeff Raskin, uno de los hombres más influyentes en la historia de la informática. Los capítulos que más me han gustado han sido los primeros donde explica algunos de los aspectos del funcionamiento de la mente consciente y la mente subconsciente.

Usando la mente consciente solo podemos prestar atención a una tarea a la vez, por ejemplo, no podemos resolver dos problemas matemáticos a la vez. Mientras que la mente subconsciente trabaja sin que nosotros lo notemos realizando muchas tareas a la vez, por ejemplo, podemos estar caminando y escuchando música a la vez.

El problema de la mente consciente es que tiene muy poca persistencia en el tiempo. ¿Nos ha pasado mil veces que al cabo de unos segundos se os olvida algo que acabáis de leer, porque habéis pasado a prestar atención a otra cosa? Lo mismo pasa con los ordenadores, muchas veces los programas de ordenador suponen que el usuario tiene que recordar un mensaje que se ha mostrado unos minutos antes, pero lo más seguro es que el usuario lo haya olvidado. La mente consciente olvida rápidamente y solo puede prestar atención a una tarea.

El problema de la mente subconsciente es que va trabajando sin que lo notemos y por lo tanto es uno de los orígenes de los hábitos tanto buenos como malos. Los hábitos no se olvidan, persisten y son difíciles de eliminar. Aplicándolo al diseño de interfaces, cuando cerramos una aplicación en el ordenador nos suele preguntar «¿Desea realmente cerrar la aplicación?» y por costumbre siempre hacemos click en «Sí» de forma automática. Poco a poco se convierte en un hábito, y si un día realmente no quieres cerrar el programa por vicio harás click en «Sí» en vez de «No». ¿Tiene entonces alguna utilidad mostrar este cuadro de diálogo antes de que se cierre una aplicación?

Durante el resto del libro se explican diferentes métricas formales para decidir numéricamente la eficiencia y facilidad de uso de diferentes interfaces, se plantean diversos problemas, ejemplos con máquinas reales etc. Básicamente, Raskin defiende ante todo la simplicidad: muchas maneras de hacer la misma tarea no siempre es bueno.

En definitiva, un libro excelente tanto para leerlo de una tirada como para usarlo de referencia a la hora de crear interfaces usables de páginas webs o aplicaciones de escritorio.

Otro libro sobre diseño de interfaces que me gustó mucho es Don’t make me think. En este libro de Steve Krug se pueden ver los miles de fallos que puede cometer un diseñador de webs sin darse cuenta. La filosofía principal que nos muestra el autor es que no debemos Hacer Pensar a los usuarios lo más mínimo. No deben pararse a pensar algo tan trivial como ¿dónde esta tal o cual sección? simplemente deben intuir donde está la sección. Esto es muy complicado de conseguir aunque parezca trivial a simple vista.

Gracias a Emasoft por el libro.

Kirai en la Glamour

Esta vez salimos en la sección de tecnología de la revista Glamour. Se me hace muy raro esto de ver mi nombre al lado de Mariah Carey y la Kournikova 🙂

Glamour

Gracias a Xhiara por escanear la página.

Paco-Tanaka y los sables láser japoneses

El otro día estuvimos con Tanaka, pero prefiere que le llamen Paco. Es un Japonés plenamente hispanizado, así que lo primero que hizo fue llevarnos a un retaurante español cerca de la estación de Meguro. Fue genial comer a base de tapas después de diez meses comiendo a base de pescado crudo, arroz y similares. Los camareros japoneses también sabían algo de español e incluso había un camarero de Girona.

Paco
Carlos a la izquierda y Paco a la derecha. Por cierto, ¡Gracias Paco! por invitar.

Luego fuimos a dar una vuelta por Roppongi encontrándonos con los típicos guardias de tráfico que se encargan de manejar el tráfico en caso de obras. Lo curioso es que usan una especie de sábles láser para hacer señas.

Paco
La foto no está retocada.

Paco
Esta de Carlos tampoco está retocada