La serpiente de ocho cabezas – Yamata no Orochi 八岐の大蛇

Últimamente he leído varios libros de Joseph Campbell y me pareció fascinante el análisis que hace de la evolución de mitos en diferentes culturas y épocas y las similaridades entre ellos.

Cuenta la leyenda que Susanoo, el kami de las tormentas, fue exiliado del cielo por haber engañado a su hermana Amaterasu, la diosa del Sol (Similar a varios mitos Griegos). Después de ser expulsado, se encontró con dos deidades terrenales (Similar al concepto de semidiós helénico) que sufrían porque cada año tenían que entregar como sacrificio una de sus ocho hijas a una serpiente gigantesca de ocho cabezas llamada Yamata no Orochi.

Después de siete años solo les quedaba una hija viva. Al ver el sufrimiento de los padres, Susanoo les propuso que si le dejaban casarse con su última hija mataría la serpiente de ocho cabezas con su espada. Aceptaron. Susanoo logró matar a Yamata no Orochi, y después de su victoria, construyó un palacio en Izumo en el que vivió con su mujer y sus suegros. Después de asentarse en palacio Susanoo compuso este poema, considerado como uno de los primeros poemas japoneses:

«Izumo está siempre protegido por nubes,
como en estas tierras
yo tengo que construir una muralla para proteger el palacio
donde mi mujer vivirá
como las nubes de los territorios de Izumo.

Los monstruos policefálicos son una constante que aparece en leyendas y mitos de muchas culturas: Hércules luchando con la Hidra de Lerna de nueve cabezas y Ladón de cien cabezas de de dragón (Mitología Griega), los reyes serpiente Vasuki y Shesha (Mitología hindú), Thor y la Serpiente de Midgard (Mitología Nórdica). Parece ser que todos estos mitos tienen un origen común en religiones protoindoeuropeas.

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Susanoo, el kami de las tormentas, luchando contra la serpiente de ocho cabezas Yamata no Orochi

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Seguir leyendo: El Nekomata de Kozushima.

Cenando en un restaurante de Sushi privado

Tuve el honor y la suerte de ser invitado a un restaurante regentado por un chef que tiene ahora 46 años pero que lleva desde los 11 años dedicándose al sushi. Lo que más me gustó de la experiencia fue poder conversar con el cocinero, al que clasifiqué rápidamente como un auténtico takumi. En la página 96 del libro Ikigai – Los secretos de Japón para una vida larga y feliz explicamos más sobre los takumis japoneses: artistas con una gran pasión por el detalle y cuya vida se centra en dedicar el máximo tiempo posible a su ikigai.

El este caso el ikigai del cocinero es el sushi y todo lo que gira en torno a esta tradición, que para él es más que simplemente la comida. «El sushi es una danza de elementos» me dijo, «No es solo la comida, es la conversación con el cliente y saber leer el estado de ánimo de los comensales. Cada día, incluso con los mismos clientes todo es diferente», «Hay que saber seducir, sobre todo la primera vez, para que el cliente quiera volver» . Me estuvo explicando también sobre la preparación, por ejemplo, me contó como había pasado el fin de semana en el mar pescando y después de una batalla de más de una hora con un atún, al más puro estilo Ernest Hemingway, consiguió capturarlo. «El sushi comienza en el momento de la pesca». En esta foto el chef está cortando el atún que pescó con su caña de pescar:

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Según la temperatura de las aguas, las corrientes, la zona etc, el sabor del atún cambia. Me explicó que él es capaz de distinguir todas las sutilezas del sabor del pescado.

El sushi es una danza, es un ritual, de elementos entrelazados, muchos de ellos ocultos bajo la aparentemente sencilla superficie de lo que vemos en el plato a la hora de comer. Y es que Japón es una cultura de rituales.

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Para aquellos que queráis disfrutar de buen sushi en Tokio, no es necesario que reservéis en el famoso Jiro, hay muchos otros sushis excelentes en Tokio que son más fáciles de reservar: 20 mejores restaurantes de Sushi en Tokyo.

El día que pedimos 80 Chūtoros

Haciendo arqueología en un disco duro encontré este video de enero del 2009, día en el que Ignacio, Pablo, Flapy, Un gato Nipón, David y Cvander entramos en un restaurante de sushi de Shibuya y cometimos el «crimen» de pedir 80 chūtoro. El chūtoro 中とろ, es sushi de atún con algo de grasa (pero no mucha), el ootoro 大とろes la versión con más grasa. Se pueden diferenciar por el color: el ootoro 大とろ es casi blanco, mientras que el chūtoro es más rojo (Tiene más akami).

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Foto de Ignacio Izquierdo

Pen Pineapple Apple Pen – Piko-Taro (ピコ太郎)

Piko Taro (ピコ太郎) es un humorista japonés que lleva en activo desde hace más de 20 años, es relativamente popular en Japón pero hasta ahora no era conocido en el extranjero. Su fama mundial se ha disparado los dos últimos meses desde el lanzamiento de su último video musical «Pen Pineapple Apple Pen», una especie de Gangnam japonés. Resulta que gustó a Justin Bieber que lo twitteo y ahora el video en youtube tiene ya más de 60 millones de visualizaciones.
Ya lo dijo Andy Warhol: «En el futuro, todo el mundo será famoso durante 15 minutos».

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Esta versión de Makomina también está triunfando en redes sociales japonesas

Más sobre Pen Pinapple Apple Pen en Know your meme

El Emperador estudia cacas de Tanuki

El Emperador de Japón acaba de publicar los resultados de su última investigación científica que llevó a cabo dentro del recinto del Palacio Imperial. Es la segunda vez que el emperador publica un estudio sobre tanukis. Parece ser que cerca de una veintena de tanukis viven en palacio y el emperador ha pasado años recolectando cacas y analizándolas con su microscopio. Los resultados del estudio se pueden ver en el Museo de la Ciencia en Ueno, en el se explica entre otras cosas la dieta de los tanukis «imperiales» 🙂

La tradición e interés por la ciencia del Emperador no es nueva, de hecho, su padre fue un biólogo prolífico.

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Aspecto de un tanuki.

Puede parecer que Japón es uno de los países más avanzados en ciencia y tecnología, en el que incluso el emperador da ejemplo a los ciudadanos dedicando parte de su tiempo a mirar cacas de animales con un microscopio. Pero en realidad la situación en la actualidad es peor que hace unas décadas. El microbiólogo japonés Oshumi, que ganó el Nobel de Medicina la semana pasada ha expresado su preocupación con la bajada de nivel en «investigación fundamental» en Japón. «El gobierno cada vez da más incentivos a ciencia aplicada olvidándose de lo importante que es basic research …… ahora estamos recolectando los frutos de investigación que comenzó hace 20 años», comenta Oshumi, pero claro, eso no significa que ahora se estén sembrando buenas semillas para el futuro.

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