Después de clase de japonés fuimos Albert, Carlos Julien y yo a pasar el resto de la tarde a Shibuya. Volvimos a Mandarake, la que dicen que es la tienda de manga más grande del mundo. No se pueden hacer fotos en el interior, así que aquí tenéis la entrada.

Mandarake
El manga en Japón es un fenómeno muy importante. En el metro a cualquier hora del día ves a gente de cualquier edad (Si si, es muy curioso ver a un hombre de unos 60 años con corbata leyendo comics en el metro) y sexo leyendo manga, te puedes encontrar manga tirado por el metro o por la calle porque se ve que les sobra 🙂
Como no se pueden hacer fotos os voy a contar alguna de las cosas que vi esta vez. Me fijé que había un robot enorme que costaba 2 millones de Yenes, una burrada. También había cartas de coleccionistas de diferentes series que podían llegar a costar 50.000 yenes. En la sección de disfraces me fijé que tenían los trajes de Naruto y Sakura. Luego en la sección de videoconsolas estuve mirando y te puedes comprar desde la 3DO de panasonic que fue un gran fracaso en sus tiempos hasta la Virtual Boy, la Mega Drive 32X, la Turbo Grafx, la Atari Lynx… Cualquier videoconsola por rara que sea estaba allí en Mandarake.
Luego fuimos a un Game Center que está justo al lado donde pudimos jugar a una máquina muy curiosa. Se trata de Mazan Flash of the Blade, donde tienes que jugar usando una espada de plástico. Hay un sensor que detecta los movimientos y vas matando bichos. No es fácil jugar porque hay que hacer los movimientos correctos e incluso se pueden bloquear los ataques de los enemigos colocando la espada en la posición adecuada. Muy entretenido y se libera mucha adrenalina.

Carlos jugando al Mazan Flash of the Blade.
Para terminar la tarde nada mejor que una buena cena. Esta vez obtamos por Sashimi. La traducción literal de Sashimi es pescado crudo, es muy famoso aquí en japón y la verdad es que está muy bueno. Ponen diferentes tipos de pescados, también una especie de ostras y a veces pulpo o sepia.

Sashimi. Las hojas esas verdes también se comen, y las cosas amarillas son flores de adorno.