El Banco de Japón anunció el viernes que van a comenzar a imponer un tipo de interés negativo del 0.1%. Esta es una decisión extrema a la que se ha llegado para continuar estimulando la economía e intentar conseguir inflacción, algo que después de años de abenomics con mucho «quantitative easing» (Flexibilización cuantitativa) sigue sin conseguirse de forma sostenida. Los que vivimos aquí si que hemos notado alguna subida en precios los últimos años, por ejemplo en los billetes de trenes y metro en Tokio. Pero nada comparado con las subidas a las que estamos acostumbrados en algunos países de Europa.
Por ahora parece que es algo simbólico porque este -0.1% solo se aplicará a «nuevas reservas», pero lanza una señal de aviso a los bancos y empresas japonesas de que les conviene más «mover el dinero» (Invirtiendo) que tenerlo quieto.El problema parece ser que los bancos japoneses están dispuestos a prestar dinero pero no existe la demanda suficiente, incluso con intereses cercanos al 0% las empresas y particulares no quieren tomar dinero prestado (Tanto como los bancos desearían). Por mucho que el gobierno incentive a los bancos a prestar dinero si las empresas y la gente no lo quiere un claro síntoma de estancación de la economía.
Otro de los efectos del anuncio del Banco de Japón ha sido una caída del valor del yen esta semana. Algo que ha beneficiado inmediatamente a las grandes exportadoras japonesas y afectado negativamente a las importadoras. Este es un efecto deseado en cierta medida por el gobierno japonés y que sí que ha conseguido controlarlo durante los últimos años. Un dólar ha pasado de valer algo menos de 80 yenes en el 2012 a casi 120 ahora mismo.


