The lexus and the olive tree

Acabo de terminar The lexus and the olive tree de Thomas L.Friedman, un libró que me recomendó Fer-martin. Es un libro sobre «entendiendo la globalización», en el que se habla sobre las dinámicas e interacciones entre el mundo de las finanzas, la tecnología, la sociedad y geopolítica de nuestro mundo. Pero durante la lectura sentí que estaba leyendo un libro de la historia de la década de los 90. Entendí con más profundidad que es lo que pasó a mi alrededor mientras estábamos en el instituto, que pasó en el mundo cuando mi hermano y yo empezamos a usar nuestro primer ordenador, cuando empezamos a usar Internet; cómo el mundo estaba cambiando mientras yo estaba concentrado en estudiar y disfrutar de mis años de adolescente.

Es el típico libro en el que la tesis principal está en las 50 primeras páginas y el resto de capítulos son ejemplos y volver otra vez a la tesis principal con ciertos matices. De todas formas, «The lexus and the olive tree» es un libro que vale la pena leer, los ejemplos que pone son impresionates porque el autor se codeaba con los más grandes durante la última década, mucho mejor que otros libros sobre la globalizacion como No Logo. Me gustaron más los capítulos relacionados con las finanzas en los que aprendí como los hedge funds, las grandes compañías financieras y los bancos de inversión controlan el mundo muchas ves con más poder que los gobiernos. Los capítulos de tecnología me parecieron más aburridos, quizás porque estoy ya cansado de oir siempre lo mismo.

Algunos extractos del libro que me llamaron la atención.

I like to compare countries to three parts of a computer. First, there is the actual machine, the «hardware». This is the basic shell around your economy. And the throughout the Cold War system you had three kinds of hardware in the world: free-market hardware, communist hardware and hybrid hardware that combined features of both.
The second part is the «operating system» for your hardware. I compare this to the broad macroeconomic policies of any country. in the communist countries the basic economic operating system was central planning. There was no free market. The government decided how capital should be allocated. I call that communist economic operating system DOScapital 0.0.
In the hybrid states the operating systems were various combinations of socialism, free markets, state-directed economics and crony capitalism, in which government bureaucrats, businesses and banks were all tied in with one another. I call this DOSCapital 1.0 to 4.0, depending on the degree of government involvement and the sophistication of the economy. Hungary, for instance, is DOScapital 1.0, China is DOScapital 1.0 in the hinterland and 4.0 in Shanghai, Thailand is DOScapital 3.0, Indonesia is DOScapital 3.0 and Korea is DOScapital 4.0.
Last come the big industrial capitalist systems. Some of these have operating systems that are based on free markets but still have significant welfare-state components. This group includes, France, Germany, Japan…

The cold war was a world of «friends» and «enemies». The globalization world, by contrast, tends to turn all friends and enemies into «competitors».

Bill Gates’s fortune at one point was equal to the combined net worth of the 106 million «poorest» Americans.

El mar de la fertilidad de Yukio Mishima

«El mar de la fertilidad» es una tetralogía de Yukio Mishima, considerada su mejor obra. Los cuatro libros de la tetralogía son Nieve de primavera, (春の雪; Haru no yuki), Caballos desbocados (奔馬; Honba), El templo del alba (暁の寺; Akatsuki no tera) y La corrupción de un ángel (天人五衰; Tennin gosui), cuando terminó de escribir este último libro en 1970 se suicidó en público siguiendo el ritual seppuku.

Yukio Mishima estuvo preparando el suicidio durante algo más de un año, sabía que iba a morir cuando terminara de escribir el último libro de la tetralogía. La acción narrada en los libros se extiende desde el año 1912 hasta el 1975. El protagonista es un estudiante de derecho llamado Honda que tiene amigos de alta alcurnia, incluso en la família imperial. El primer libro cuenta el amor imposible entre Satoko y Kiyoaki (Amigo de Honda), el problema es que Satoko debe casarse por obligación con el hijo del emperador siguiendo la tradición del omiai. En los siguientes libros siguen sucediendo cosas a los amigos que Honda se va encontrando por la vida.


Portada del primer libro, titulado Nieve de primavera. En España hay una edición de Alianza Editorial.

Algunos fragmentos que me gustaron:

Supongamos que yo quiero alterar el curso de la Historia y dedico todas mis energías y recursos a este fin. Utilizo todas las fuerzas que poseo a inclinar la Historia hacia mi volutad. Digamos que tengo el prestigio y la autoridad necesarios para llevar esto a cabo. Nada aseguraría que la Historia procedió según mis deseos. Luego, por otro lado, quizá cien, doscientos, hasta trescientos años más tarde, las Historia virará bruscamente para tomar un curso en consonancia con mis ideales, y todo sin yo tener nada que ver con ello. Quizá la sociedad asumiría una forma que fuese la réplica exacta de mis sueños de cien o doscientos años antes. La Historia con fría condescendencia se mofaría de mi ambición.

-¿Tiene nuestra era un estilo también?
-Creo que me inclinaría a decir que le estilo de la era Meiji está muriendo. ¿Pero cómo puedo saberlo? Vivir en medio de una era supone no participar conscientemente de su estilo. Tú y yo, entíendeme, estamos inmersos en un estilo de vida determinado, pero somos como carpas que nadan en una pecera sin siquiera darse cuenta de ello. El testimonio de tus contemporáneos no tiene el menor valor. ¿Quién lo sabe? Debe ser que tu mundo interior es en realidad el estilo de esta era en su forma más pura. Pero, otra vez, no hay forma de saberlo.

Yukio Mishima fue nominado al premio nobel durante tres ocasiones, y seguramente lo habría recibido si no se hubiera suicidado. «El mar de la fertilidad» está considerado como uno de los mejores legados sobre la sociedad japonesa del siglo XX. De lectura obligatoria si queréis consideraros «expertos» en «japonlogía».

Construyendo webs escalables

«Building Scalable Websites» es el nombre del libro de moda en Silicon Valley. Un libro que todo desarrollador web debería tener en la mesa de trabajo y que servirá para que tu proyecto «web2.0» no se venga abajo por tener demasiado éxito.

Si algo he aprendido desde que estoy trabajando en Technorati es que es muchísimo más difícil y costoso desarrollar y mantener una aplicación web que es usada por varios millones de personas al día que una aplicación web usada por «tan solo» unas decenas de miles de personas al día.



Para no fracasar en el paso de ser una web de pocos usuarios a ser una web usada por millones hay que saber «escalar» de forma correcta, con el mínimo dinero posible, y rápidamente. Los que mejor saben hacer esto son la gente de Google, Yahoo y similares que dan servicio a miles de millones de peticiones al día sin apenas problemas. Por ejemplo, en este artículo tenéis la apasionante historia de la evolución del código – infraestructura – servidores de Myspace, quizás una de las aplicaciones web que más rápidamente ha tenido que «escalar» en los últimos años.

El libro «Building Scalable Websites» está escrito por el programador jefe de Flickr (La mente principal que ha trabajado desde el comienzo de Flickr), otra aplicación web con una estabilidad y capacidad de procesar enormes cantidades de datos sin precedentes. Lo bueno del libro es que está escrito en un estilo muy directo, sin andarse con rodeos, explicando problemas con los que se encontraron al montar Flickr y cómo los solucionaron con ejemplos concretos reales (Mostrando código fuente de Flickr). Explica cómo montar un API, como montar un entorno de desarrollo, cómo escalar Mysql, balanceo de cargas, protección contra ataques, internacionalización sin morir en el intento, sindicación, escalando Apache y Php, caching, messaging services etc.

Flickr sirve 5.000 páginas por segundo, tiene 100.000 líneas de código php en funcionamiento, y sus usuarios generan 60.000 transacciones en las bases de datos por segundo. Aun así es una de las aplicaciones web más estables que conozco. Aprender de la mente que ha creado tal maravilla es un placer, sin duda uno de los mejores libros técnicos que conozco.

Blind Willow, Sleeping Woman

Es el quinto libro de Haruki Murakami que leo (Hard boiled wonderland and the end of the world, Kafka on the shore, Dance dance dance, Norvegian Wood). «Blind Willow, Sleeping Woman» se diferencia de los libros anteriores en que no es una novela sino una recopilación de relatos cortos.

Las primeras historias del libro las escribió en los 80 y las últimas en el 2004,2005. Por lo que se puede apreciar en cierta medida la evolución en la forma de escribir de Haruki. Además algunas de las historias cortas que incluye el libro constituyeron la base para la creación de novelas enteras.

A continuación copio un par de pasajes del libro que me llamaron la atención que gustarán a los fans de Haruki y seguramente llamen la atención a aquellos que no hayáis leído nunca un libro de Haruki Murakami.

«Do you like music?» she asked me.
«I do if it´s nice music in a nice world», I said.
«In a nice world there is no nice music», she said, as if revealing some deep secret. «In a nice world the air doesn´t vibrate».

She waited for the train to pass. Then she said, ‘I sometimes think that people’s hearts are like deep wells. Nobody knows what’s at the bottom. All you can do is guess from waht comes floating to the surface every once in a while.’

Creo que «Blind Willow, Sleeping Woman» no está traducido al español, ¿alguien sabe algo? Por cierto, el próximo libro de Murakami saldrá a la venta en inglés de aquí unos meses aunque ya se puede hacer un pre-order en Amazon.

Asnos estúpidos

Naron, de la longeva raza rigeliana, era el cuarto de su estirpe que llevaba los anales galácticos.
Tenía en su poder el gran libro que contenía la lista de las numerosas razas de todas las galaxias que habían adquirido el don de la inteligencia, y el libro, mucho menor, en el que figuraban las que habían llegado a la madurez y poseían méritos para formar parte de la Federación Galáctica. En el primer libro habían tachado algunos nombres anotados anteriormente: los de las razas que, por el motivo que fuere, habían fracasado. La mala fortuna, las deficiencias bioquímicas o biofísicas, la falta de adaptación social se cobraban su tributo. Sin embargo, en el libro pequeño no había habido que tachar jamás ninguno de los nombres anotados.
En aquel momento, Naron, enormemente corpulento e increíblemente anciano, levantaba la vista, notando que se acercaba un mensajero.
— Naron -saludó el mensajero-. ¡Gran Señor!
— Bueno, bueno, ¿qué hay? Menos ceremonias.
— Otro grupo de organismos ha llegado a la madurez.
— Estupendo. Estupendo. Actualmente ascienden muy aprisa. Apenas pasa año sin que llegue un grupo nuevo. ¿Quiénes son ésos?
El mensajero dio el número clave de la galaxia y las coordenadas del mundo en cuestión.
— Ah, sí -dijo Naron-. Lo conozco. -Y con buena letra cursiva anotó el dato en el primer libro, trasladando luego el nombre del planeta al segundo. Utilizaba, como de costumbre, el nombre bajo el cual era conocido el planeta por la fracción más numerosa de sus propios habitantes.
Escribió, pues: La Tierra.
— Estas criaturas nuevas -dijo luego- han establecido un récord. Ningún otro grupo ha pasado de la inteligencia a la madurez tan rápidamente. No será una equivocación, espero.
— De ningún modo, señor -respondió el mensajero.
— Han llegado al conocimiento de la energía termonuclear, ¿no es cierto?
— Sí, señor.
— Bien, ése es el requisito -Naron soltaba una risita-. Sus naves sondearán pronto el espacio y se pondrán en contacto con la Federación.
— En realidad, señor -dijo el mensajero con renuencia-, los Observadores nos comunican que todavía no han penetrado en el espacio.
Naron se quedó atónito.
— ¿Ni poco ni mucho? ¿No tienen siquiera una estación espacial?
— Todavía no, señor.
— Pero si poseen la energía termonuclear, ¿dónde realizan las pruebas y las explosiones?
— En su propio planeta, señor.
Naron se irguió en sus seis metros de estatura y tronó:
— En su propio planeta?
— Si, señor.
Con gesto pausado, Naron sacó la pluma y tachó con una raya la última anotación en el libro pequeño. Era un hecho sin precedentes; pero es que Naron era muy sabio y capaz de ver lo inevitable como nadie en la galaxia.
— ¡Asnos estúpidos! -murmuró.

Isaac Asimov