Oarai 大洗町

Oarai 大洗町 es un pueblo de 15.000 habitantes en la costa de la prefectura de Ibaraki. La economía local está basada en la agricultura, la pesca y un gran laboratorio de investigación nuclear con un reactor experimental que lleva en marcha desde el año 1982.

Sería un pueblo que pasaría desapercibido si no fuera por el santuario shintoísta de Isosaki. Este santuario tiene tres puertas torii: una en la ladera de la montaña, otra en una de las calles que da acceso al santuario con el récord de ser la puerta torii más alta de la región de Kanto con 16 metros de altura, y la tercera que es la más famosa y fotografiada llamada Kamiiso no torii (Kamiiso es el dios/kami de la costa). Fue construida en el año 856, y dice la leyenda que fueron los dioses/kamis los que la colocaron la puerta está ahora.

Esta torii de piedra reposa sobre una roca rodeada por el mar de la costa arrugada que es característica de Oarai. Lo ideal es visitarla a la hora del amanecer para ver salir el Sol por detrás de la puerta. Para los habitantes del pueblo es tradición despertarse pronto el día 1 de enero e ir a ver el primer amanecer del año frente a este torii.

Nosotros fuimos vagos y decidimos ir por la tarde. Dimos un paseo por la playa, subimos a las rocas cercanas para verla en diferentes ángulos y finalmente nos sentamos un rato en un banco a contemplarla escuchando el rumor de las olas.


Si sois madrugadores esta es la foto que podéis conseguir al amanecer. (Fuente de esta foto )

Al atardecer volvimos caminando hasta la estación, fue un paseo largo de más de una hora, pero con el vimos casi todo el pueblo.


Esta es una de las otras dos puertas torii (Que no están en el mar) que dan acceso a la parte «interior» del santuario


Oarai es popular entre los fans/otakus del anime Panzer Girls. Una serie cuya acción transcurre en Oarai, las protagonistas viven en un barco estacionado en el puerto del pueblo.


Esta última foto que tomé cuando el Sol ya caía por detrás de nosotros es ahora el wallpaper de mi iPhone.

Localización de Oarai en Google Maps

Jardines Kairakuen en Mito – 偕楽園

Nihon Sanmeien 日本三名園 son los «tres grandes y más famosos jardines de Japón». Hasta ahora solo había visitado el Koraku-en en Okayama y el Kenrokuen en Kanazawa, me faltaba visitar el Kairakuen para completar la trilogía.

Nariaki Tokugawa (1800 – 1860) fue el noveno daimyo de la región de Mito, situada al noreste de Edo (Actual Tokio). Durante su vida mandó construir dos grandes complejos: el Kōdōkan, un centro de estudios de literatura y artes militares (dedicado a educar futuros soldados), y los jardines Kairakuen en honor a la belleza de la naturaleza.

Nariaki Tokugawa era un amante de Confucio y le gustaba aplicar sus enseñanzas siempre que podía. Al principio de sus notas para mandar la construcción tanto del Kodokan como el Kairakuen, Nariaki Tokugawa escribió «es importante tanto la tensión como la relajación» usando las mismas palabras que se encuentran en el Libro de los Ritos de Confucio. Según Confucio además de vivir de forma intensa también debemos relajarnos para llevar una buena vida. Para Nariaki Tokugawa, la construcción del Kōdōkan representaba la tensión, mientras que los jardines Kairakuen fueron dedicados a la relajación.

En uno de los puntos más altos de los jardines construyó un casa de tres plantas llamada Kobuntei que Nariake Tokugawa utilizó para pasar días de descanso y también para montar fiestas con sus amigos. Esta casa está abierta al público y es uno de los lugares con mejores vistas del parque:

Además de las vistas, también se pueden visitar todas las habitaciones de la casa. En la tercera planta se encuentra una sala de fiestas desde la cual en días claros se puede ver el Monte Fuji. Esta era la sala favorita de Nariaki Tokugawa y en ella colgó un pergamino con uno de sus pasajes de Confucio favoritos:

Las personas sabias disfrutan el agua,
Las personas con virtud disfrutan las montañas,
Las personas sabias se mueven,
Las personas con virtud se quedan quietas,
Las personas sabias se quieren a si mismas,
Las personas con virtud celebran la vida de todos los demás.

Esta última foto está tomada en la zona de los ciruelos que parece ser preciosa cuando florecen a mediados de febrero y es el momento en el que más personas visitan estos jardines. Nosotros seguimos nuestro paseo visitando el santuario adjunto Tokiwa Jinja y luego atravesamos un pequeño bosque de bambú hasta llegar a una misteriosa fuente de la que surge agua a través de una gran roca blanca.

Para terminar el día cruzamos al otro lado del río donde los jardines se alargan rodeando un lago que se adentra hasta el centro de la ciudad de Mito. Vimos una zona plantada con amapolas, saludamos a un par de cisnes y también a un perro shiba que según su dueño acababa de cumplir 11 años.

El parque de Hitsujiyama en Chichibu

Chichibu es uno de esos lugares que marcan el final de la llanura de Kanto (Área metropolitana de Tokio) que son ideales para hacer una escapada de la ciudad y disfrutar de la naturaleza. El parque de Hitsujiyama está a unos 20 minutos caminando desde la estación de Seibu-Chichibu (Línea Seibu desde Ikebukuro).

No tiene nada especial excepto en la época de florecimiento de las shibazakura, momento en el que miles de turistas y domingueros lo invaden. Nosotros llegamos unos días tarde cuando ya no había tanta gente pero todavía quedaba una parte florecida que cubría la superficie del parque como si fuera una manta colorida.

Estas son mis primeras fotos con el iPhone X, con algunas probé a usar el modo retrato para añadir «bokeh» al fondo montañoso.


Después de pasar la mañana en la zona con flores y comernos un bento seguimos explorando sin seguir un rumbo definido. Durante el paseo nos cruzamos con un par de santuarios sintoístas, un embalse misterioso, un molino de agua y varias tumbas de familias eminentes.



Este edificio de madera junto al bosque son unos cuartos de baño públicos.


El descanso de media tarde lo hicimos en una cafetería que parecía haber salido de una película de los años 70. Nos sirvieron café recién tostado y molido a la luz de lámparas Wg 24 Wagenfeld.

Para terminar, ya de camino a la estación para volver a Tokio nos encontramos por casualidad un museo en el que mostraban como antiguamente Chichibu era un lugar de gran producción de kimonos de seda. Estuvimos viendo kimonos ya listos para vestir, las máquinas de hilar la seda y también nos explicaron el método tradicional para tintar la tela de los kimonos utilizando únicamente tintes naturales. (Detalles del museo:Chichibu Meisen).


Botes con los tintes para los kimonos en una de las ventanas del museo.

Un paseo por Kappabashi

Kappabashi 合羽橋 es una calle que está entre Ueno y Asakusa en la que se acumulan una gran cantidad de tiendas de utensilios para cocina. Es una zona muy curiosa llena de tiendas extremadamente especializadas. Hay varias que solo venden cuchillos, otras solo de palillos y una que se especializan en escobas y cepillos. Si queréis comprar un buen cuchillo japonés es el lugar ideal para ir. Si simplemente quieres callejear y cotillear en las tiendas está bien para iniciar un paseo y terminar en Asakusa o Ueno.

La mascota oficial de la zona es el Kappa del cual se ven monigotes en las entradas de las tiendas ¿Podéis encontrar los kappa en las fotos?


Esta última foto está tomada ya de camino a la estación de Asakusa mirando hacia el Tokyo Sky Tree.

Localización de Kappabashi en Google Maps.

Shirakawa-go

Shirakawa-gō es el último lugar superturístico de Japón que todavía no había visitado. La razón principal por la que no había pasado por esta aldea idílica es porque está en un lugar bastante apartado en el norte de la prefectura de Gifu.

Nosotros decidimos ir con un coche alquilado desde Takayama (A donde se puede llegar fácilmente en tren desde Nagoya). Conducir desde Takayama hasta Shirakawa-go es simple, casi todo es una autopista con poco tráfico y muchos túneles, pasamos por uno de 11 km de longitud.

Pasear por las calles de Shirakawa-gō es tan bello como se ve en las fotos. Cuando llegamos, a las ocho de la mañana, éramos casi los primeros en llegar y pudimos caminar por las calles del pueblo prácticamente en solitario dando la sensación de que estábamos explorando el Japón del pasado.

A partir de las diez, las hordas de turistas invadieron cada rincón del pueblo… si queréis tranquilidad, cuanto antes lleguéis mejor, o quizás a por la tarde-noche cuando ya se va la gente.

Las casas de Shirakawa-go se siguen construyendo y manteniendo siguiendo la técnica gasshō-zukuri 合掌造り. Es una forma de construir casas de madera que es ideal para lidiar con las inclemencias del clima de este lugar en invierno.

No explicando el Ryoanji – 龍安寺

Durante los últimos 13 años he visitado el jardín seco de Ryoanji (龍安寺) varias veces. Lo que más me gusta cada vez que me siento frente a la grava de este maravilloso karesansui 枯山水 (Jardín seco) es que lo veo todo diferente. Es como cuando ves la misma película o lees la misma novela en diferentes momentos de tu vida y cada vez notas y sientes nuevos aspectos.

La primera vez que visité el Ryoanji apenas tenía veinte y poco años y después de años estudiando en la universidad estaba totalmente absorbido en una forma de pensar totalmente dirigida a resolver problemas . En aquel momento, mi racionalismo radical me hizo querer buscar explicaciones a la belleza de este lugar de forma científica. En mi mente corrían este tipo de preguntas: ¿Porqué este lugar es tan famoso si simplemente son unas rocas sobre arena? ¡Tiene que haber una explicación!

Incluso escribí un post largo sobre como se puede dividir la geometría del jardín analizando el espacio vacío en el que flotan las rocas. Aprendí que lo importante no son las rocas sino el espacio entre ellas.

Pero con el tiempo también he aprendido que intentar explicar la belleza de forma científica es igual de fútil que intentar demostrar la teoría de la gravitación escribiendo una novela.

Esta vez visité el lugar con otros ojos y un nuevo corazón. Simplemente me senté y disfruté del paisaje sin intentar explicar nada.

Ahora, con 36 años, me doy cuenta de que el arte nunca llega a ser completo sin incluir el sujeto que lo está observando. Es mi consciencia, a través del acto de observar el jardín seco, la que hace que el lugar emerja como algo bello y único.

No es suficiente con explicar el jardín para entender su belleza, también tienes que conocerte a ti mismo para que la experiencia completa.