Hace un par de meses estuve visitando Corea del Sur por segunda vez. La verdad es que en Korea no hay mucho que ver, es un país más para ir a vivir una temporada que para viajar. Lo que más me sorprendió de Korea son las similitudes con España. Tiene algo más de población que España (Cerca de 50 millones de habitantes) tiene un producto interior bruto algo menor que el de España y el crecimiento de su economía también ha sido espectacular durante los últimos 20-30 años. Multinacionales coreanas como Daewoo, Samsung o LG que están comiendo cuota de mercado a las grandes japonesas.
Las veces que he estado en el aeropuerto de Incheon al lado de Seoul me pareció uno de los mejores aeropuertos del mundo. Cerca de él están desarrollando un centro internacional de negocios «Incheon business hub» en el que ya hay multitud de oficinas de empresas, desde startups hasta multinacionales, museos, universidades etc. Parece el caldo de cultivo ideal para crear una especie de Silicon Valley asiático. Uno de los inconvenientes que está apunto de ser solucionado es que hasta ahora (Principios del 2010) no había tren directo desde el aeropuerto de Incheon hasta el centro de Seoul.
Seoul me encanta, es una ciudad con mucho ambiente donde se pueden pasar varios días entretenidos. La atracción principal de Seoul es el Palacio de Gyeongbokgung, que aunque no llega a ser tan impresionante como la ciudad prohibida de Beijing no está nada mal. Tiene cierto estilo arquitectónico que mezcla tendencias chinas y japonesas.
La mayoría de los japoneses viajan a Corea sólo para ir de compras (Es relativamente barato comparado con Japón) y por la comida. A los japoneses les chifla especialmente el yakiniku coreano (Carne a la barbacoa), kimchi, samgyeopsal, burkogi etc. Me encantó la comida pero quizás un pelín demasiado picante, ¡les gusta ponerle picante a todo!

Alberto y Marc disfrutando de Corea.

Alberto, Flapy, Albert, Elisabet, Marc y yo en la cima de una montaña cercana a Seoul.






















