Sputnik sweetheart

Hace poco me tomé unos días de vacaciones y aproveché para ir a Singapur a visitar a Fer. El avión partía desde Narita a las seis de la tarde así que tenía un rato libre. Era una mañana fría de invierno, estaba nevando. Decidí ir a comprarme una novela para entretenerme durante el vuelo de siete horas que me esperaba. Fui a Shinjuku y entré en Kinokuniya, mi tienda de libros favorita. Después de escuadriñar un rato terminé en la sección de novelas en inglés y más concretamente en la estantería de Haruki Murakami.

Me compré Sputnik Sweetheart, una novela ligera (~200 páginas) ideal para leer de un tirón. Comí en un restaurante de soba de Hiroshima que me encanta y marché hacia el aeropuerto. Empecé a leer ya en el Narita Express y la lectura del libro me atrapó, entré en el mundo de Murakami y me tuve entretenido hasta justo antes del aterrizaje.

Hacia la mitad del libro, hay un momento en el que el protagonista decide ir a matar una mañana libre a Shinjuku y entra en Kinokuniya. ¿Curioso verdad? El protagonista del libro había hecho lo mismo que yo esa mañana.

The day the letter arrived, I’d gone out to Shinjuku for the first time in quite a while, picked up a couple of new books at the Kinokuniya bookshop, and taken in a Luc Besson movie. Afterwards I stopped by a beer hall and enjoyed an anchovy pizza and a mug of dark beer.

Al leer este párrafo tuve un «momento Murakami». Tuve un momento de «sincronismo» con el protagonista de una novela. Los «momentos Murakami» son casualidades cotidianas que normalmente pasan desapercibidas pero que tienen su belleza. Para entender mejor a qué me refiero os recomiendo Blind Willow Sleeping Woman(Sauce ciego, mujer dormida) o leer este excelente artículo de PJorge sobre el libro.


Sputnik Sweetheart Haruki Murakami

Otro par de párrafos de Sputnik Sweetheart que me gustaron.

«Any explanation or logic that explains everything so easily has a hidden trap in it. I’m speaking from experience. Somebody once said if it’s something a single book can explain, it’s not worth having explained. What I mean is don’t leap to any conclusions.»
«I’ll remember that,» Sumire said. and the call ended, somewhat abruptly.

«Apart from her office at her company in Akasaka, Miu had her own small office in Jingumae. There she had her desk as well as her assistant’s, a filing cabinet, a fax, a phone, and a PowerBook.»

Anotaciones relacionadas: