El cangrejo Heike

Leo en lostinjapan.info una entrada muy interesante sobre el cangrejo de Heike con vídeo de Carl Sagan incluído. Este dichoso cangrejo es una de las cosas que más me llamó la atención cuando leí Cosmos.

El «cangrejo Heike» o «cangrejo samurai» es famoso por parecerse a los guerreros samuráis de principios del milenio pasado. Según cuenta Carl Sagan, los Heike perdieron contra los Genji en una batalla decisiva en 1185 en las costas de Japón. La gran mayoría de los cadáveres de los Heike quedaron flotando en aguas cercanas a tierra y apareciendo en playas de la zona.

Los pescadores de la zona tomaron como constumbre devolver al mar aquellos cangrejos que tuvieran cierta similaridad a una cara humana ya que temían que los espíritus de los Heike habitaran dentro de ellos. De esta forma se puso en marcha un proceso de selección artificial llevado a cabo de forma involuntaria. Haciendo esto durante centurias consiguió no solo que los cangrejos supervivientes fueran los más similares a una cara humana ¡sino que incluso comenzaron a haber ejemplares con similitud a un guerrero samurai Heike! Y por supuesto estos son los más fuertes, los que sobreviven porque nadie se los quiere comer.


Cara de un guerrero Heike.

La explicación no científica, la leyenda de la zona, cuenta estos cangrejos son guerreros Heike transformados. Incluso hay fábulas y cuentos en los que ataques de ejércitos de cangrejos vuelve a combatir contra los Heike. Por ejemplo, a continuación un grabado con barcos fantasmas de los Heike y cangrejos que atacan de nuevo a los Genji.

Y para terminar no os perdáis este fabuloso vídeo (cortesía de lostinjapan) subtitulado en español donde Carl Sagan nos lo explica mucho mejor que yo.

Entrevista en ABC

Hace algo más de un mes Borja Sotomayor me entrevistó para un artículo en el diario ABC que salió publicado en la edición de nochebuena.

Para ilustrarte la gran diferencia entre nuestra cultura y la japonesa te voy a contar una pequeña anécdota. Una de las primeras veces que entré a comprar un par de chocolatinas a una tienda me dejé 1 Yen (1 yen vale menos que un céntimo de Euro) del cambio, salí tan campante y feliz con mi chocolatina cuando de repente vi que una japonesa me perseguía por la calle con 1 Yen en la mano y con cara de preocupación. Ese día aprendí varias cosas: en Japón no se deja propina, en Japón la gente es honrada, en Japón la gente es amable y en Japón hasta las cosas más nimias tienen importancia. Seguir leyendo….

El artículo editado lo podéis leer aquí y la entrevista completa sin recortes en el blog de Borja.