Día 19 – En las montañas de Nikko

Bueeenooo, pues nada que a las 2 de la mañana con la barriga llena en un pueblo fantasma de las montañas de Japón. Somos 4 personas y tenemos 3 IPods, 4 teléfonos móviles, un mechero, una toalla, una cámara de fotos y una cámara de video. Mmmm, chungo. Comenzamos a vagar sin rumbo y terminamos en un pequeño templo entre grandes árboles justo al lado del pueblo, pero estaba tan oscuro que ni siquiera con el mechero veíamos nada.

Luego fuimos a un 24 horas, en Japón allí donde vayas siempre hay un 24 horas. Allí compramos chocolate (Hay unas tabletas de chocolate que venden por todo Japón que valen solo 100 Yenes, muy recomendable) y leímos un poco de manga. Es muy típica la sección de manga de los 24 horas donde te puedes sentar a leer y luego largarte sin ningún problema. Julien se pilló material de Full Metal Alchemist. En un 24 horas también puedes enviar Faxes, hacer fotocopias, hacerte Ramen con un microondas, comprar Sushi, incluso te preparan comida caliente si lo pides.

Seguimos nuestro camino hasta que encontramos una cabina de teléfonos enorme muy óptima para descansar un rato los cuatro. Allí estuvimos descansando hasta la salida del Sol a las 5 de la mañana. Aquí sale el Sol muy muy pronto. Resulta que la cabina estaba al final del pueblo, justo en la base de la montaña donde están todos los templos. Así que nos adentramos en un bosque de árboles enormessssss, con apenas luz y una niebla muy espesa.

A mi todo aquello me recordaba a la película de El viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no Kamikakushi).


En los bosques de Nikko.

Enseguida comenzamos a ver templos, y nos dimos cuenta de que había decenas de ellos esparcidos por todo el bosque. Impresionante poder ver todo aquello nosotros solos, porque parece ser que es una zona muy muy turística que está siempre a tope de gente. Julien el más aventurero del grupo se marchó por una montaña (Montaña de esas típicas que salían en Dragon Ball) contigüa y descubrió un templo escondido. Luego fuimos todos hacia el templo secreto ;). A la entrada nos saludaba este simpático «demonio» de la mitología japonesa.


Julien saludando a la afición


El templo en cuestión

Seguimos visitando templos mientras se iba levantando la niebla.

Encontramos un templo que estaba totalmente abierto, así que pasamos después de descalzarnos convenientemente. En la entrada de los templos suele haber una sala con un gran tatami (Al más puro estilo Matrix, cuando Neo entrena con Morpheo), donde se arrodillan los monjes a rezar. Al fondo, están las imágenes de los dioses y los objetos de valor del templo; también ponen los boles con arroz para que reciban la bendición de los dioses.


Julien y yo


Estirando las piernas en las montañas de Nikko a las 6 de la mañana.


Battle


Morpheo Vs Neo

Finalmente fuimos al famoso templo Toshogu. Fue el templo que construyó el shogun (General) Tokugawa Iemitsu para rendir homenaje a su abuelo Ieyasu. El Toshogu construido en 1636 es el templo más ricamente decorado de todo el país: dorados, recargados techos de estilo chino… una obra maestra.


Torre de varias plantas del templo Toshogu


Templo Toshogu. Ya son las 8 de la mañana y comienzan a aparecer turistas.

Después de 4 horas difrutando entre bosque japonés y templos marchamos hacia el lago de Chuzenji. Para ir teníamos que volver a Nikko y coger un autobús. Aun no habíamos usado el autobús en Japón. Muuyyy poco recomendable y más en el interior de Japón donde te puedes perder con mucha facilidad y como no tengas unas pequeñas nociones de japo chungo. Muyyy friki lo del autobús donde los únicos occidentales eramos nosotros, subiendo carreteras angostas hasta superar los 1500 m sobre el nivel del mar. Durante el camino, el conductor paró dos veces el autobús porque se podían ver los monos comer en los bosques que estábamos atravesando.


Vistas desde Chuzenji

Finalmente llegamos al lago, vimos las famosas cascadas de Chuzenji y marchamos de vuelta hacia Nikko. Y de Nikko a Asakusa (En Tokyo), esta vez no nos perdimos por el camino. En Asakusa Carlos y yo dimos una vuelta antes de marchar a casa después de un fin de semana tan mítico. Vimos el famoso edificio de Asahi (La marca de cervezas más famosa en Japón).


El edificio del fondo que tiene una gota dorada de metal en el techo es el de la cerveza Asahi.

Día 18 – Nikko

Quedamos Carlos, Vasco, Julien y yo a las 4 de la tarde en el parque Ueno para buscar alguna forma de ir a Nikko. Nikko es un pequeño pueblo en las montañas del norte de Japón, es famoso porque allí hay una montaña llena de templos. El templo más famoso es de hace 400 años, y lo construyó el primer Tokugawa como homenaje a su abuelo. Es uno de los templos más valiosos de Japón porque en el interior abundan los detalles en oro y otros metales preciosos.

Aunque ya era bastante tarde para irse a un lugar tan lejano de Tokyo decidimos coger el primer tren desde la estación de Asakusa. A la aventura!!! Por primera vez ibamos a salir de Tokyo después de más de 15 días en Japón. Mmmm, pero estuvimos en el tren más de una hora y seguíamos viendo edificios y más edificios, Tokyo es enoooorme. El billete de tren nos costó 2700 Yenes, solo la ida. Y lo peor es que no nos enteramos que había que cambiar de tren en una estación, no lo ponía nada por ningún lado. Así que terminamos a las 9 de la noche en un pueblo perdido que no me acuerdo ni del nombre, más que nada porque no lo podía ni leer, un cartel de 5 Kanjis enormes en la estación de tren que no se parecían nada a los Kanjis de Nikko (Nuestro destino).

Julien y yo sacamos nuestras nociones de japonés y pedimos ayuda al maquinista del tren. Tuvimos que volver varias estaciones atrás y cambiar en la estación adecuada. Durante el viaje fuimos llamando a hoteles de Nikko pero estaban todos completos, jajaja. Al fin llegamos a Nikko cerca de las diez de la noche sin lugar para dormir. Lo primero que notamos de Nikko es un ambiente totalmente diferente a Tokyo, por primera vez pudimos ver calles sin apenas gente, ni un solo edificio alto y casi ningún cartel luminoso. Pero lo primordial era buscar un hotel o Ryokan (Hoteles con habitaciones estilo japonés, con futón, ofuro etc.) para preguntar si tenían habitación para cuatro. Ni de coña, miramos más de 7 hoteles y ryokans y nada de nada, todo completo.

Solución, buscar restaurantes y bares para pasar la noche. Comenzamos en un restaurante tradicional japonés donde comimos Sashimi (Pescado crudo), Yakitori (Pinchitos de carne y verduras) entre otras cosas. Nos salió muy barato pero cerraban a las 12 de la noche así que tuvimos que buscar otro lugar donde reposar. Encontramos un bar/restaurante donde eran especialistas en Ramen, mi comida preferida aquí en Japón.


Julien y yo comiendo Ramen

Buenísimo el Ramen y las risas que nos echamos allí pensando en la noche que nos esperaba porque a las 2 cerraban todos los bares de Nikko.